El voluntariado: Una forma de construir una nueva sociedad

De esta manera finalizamos este conjunto de temas sobre el voluntariado con la entrevista a Charo Zapata.

ENTREVISTA A CHARO ZAPATA

J. ¿Cuál es la importancia del voluntariado de los jóvenes?

CZ: La experiencia que traigo es la del voluntariado universitario de haber coordinado todo un programa de voluntariado que organiza una ONG y desde ahí la importancia tanto para los jóvenes universitarios como para los jóvenes con quienes éstos se vinculan en los territorios de pobreza y pobreza extrema en donde está dirigido dicho programa de la ONG. Por un lado, es una experiencia muy gratificante. Y por otro lado, comprende una formación integral desde ciertos valores como el intercambio de conocimientos o los conocimientos en todas partes, tanto en la universidad como también en la experiencia misma que tienen los jóvenes en dichos territorios donde viven. El intercambio de conocimientos es valiosísimo para ambos. Para los jóvenes universitarios y para los jóvenes en los sectores desfavorecidos. 

Ahora la experiencia del voluntariado de la ONG no solamente se dirige de universitarios a jóvenes que se encuentran en los sectores de pobreza y pobreza extrema sino también hacia adultos y niños. El objetivo fundamental del voluntariado es el intercambio de conocimientos y la elaboración de una propuesta constructiva frente a los problemas que existen en la localidad. En ese sentido, trabajamos mucho en las zonas de Lomas de Carabayllo y Zapallal que están ubicadas en el Cono norte y en parte también en Barrios Altos.

Con este objetivo, finalmente, lo que buscábamos es generar un diálogo intergeneracional pero también un intercambio de conocimientos que podrían tener los jóvenes universitarios y los pobladores en general como jóvenes, adultos y niños.

J. Me enfocaré en este intercambio de conocimientos y experiencias que mencionas porque si bien cuando se habla del voluntariado mucho se enfoca en el voluntario mismo y en lo que va ganar el voluntario y qué bien se siente. Pero también, es importante manifestar ¿cómo es que impacta dicha experiencia en el espacio en que trabaja el voluntario?, sea un colegio, una comunidad, sea lo que sea el espacio tiene un impacto distinto y la manera como el voluntario ve ese impacto, también genera cambios, porque es una manera de adoptar al espacio en el que tú estás. Te contesta de manera diferente, ya no es un espacio donde solo camino sino que es un espacio donde incido. ¿De qué manera también eso puede impactar en el voluntario y cómo puede impactar a nivel social? 

CZ: Creo que hay dos situaciones. Por un lado, toda la formación universitaria va bombardeando al joven universitario sobre lo que debería ser su función, su papel tanto dentro de la universidad como fuera de ella. Lamentablemente nuestras universidades en general nos pueden preparar para ser exitosos a nivel cognitivo pero no necesariamente exitosos a nivel social, es decir, no solo pienso en las relaciones que yo puedo establecer con mis pares como pueden ser los universitarios con otros universitarios, sino esas otras personas que se encuentran en la comunidad, que están en la organización, donde ellos posteriormente puedan desempeñarse como profesionales. En ese sentido, cuando nosotros organizamos el programa de voluntariado, el primer gancho siempre era ¿Qué beneficios va a obtener el voluntario? Así, desde esta lógica siempre había unos requisitos que convencionalmente se ofrecen en los programas del voluntariado, pero la diferencia creo que lo marcaba el hecho de capacitarnos desde otra lógica a partir del intercambio de conocimientos. 

Justamente en todo el proceso de capacitación, después de la selección, se les hacía saber a los universitarios que así como ellos cuentan con una experiencia importante a nivel académico, en los sectores donde ellos van a intervenir también hay gente que tiene distintas experiencias y diversos conocimientos, tanto los niños justamente, porque están en un contexto determinado de exigencias económicas de carencias sociales, de carencias de oportunidades o de carencias económicas como también los jóvenes y los adultos. 

Muchas veces, todas aquellas personas que están asentadas en zonas periféricas lo que traen son experiencias comunitarias muy valiosas pero también experiencias de vida en sí. La lógica en las capacitaciones es hacerles saber a los voluntarios que lo que tienen que ir a hacer es a tejer a través de un diálogo intergeneracional, pero también de un diálogo fundamentado en el respeto, en la tolerancia, en la interculturalidad, e ir a compartir los conocimientos diversos, es decir, así como ellos tienen conocimientos, también los otros generan conocimientos. La idea es compartir, de ahí surge el nombre justamente “Saber para compartir”. Y a partir de ahí construir propuestas de desarrollo para la zona, la localidad, la manzana o el barrio donde ellos viven.

El impacto es fuerte a nivel personal pero después también a nivel comunal. A nivel personal, así como los voluntarios en el camino van comprendiendo la lógica de compartir conocimiento, también los pobladores. Porque muchas veces ellos traen un prejuicio hacia los universitarios, expresando que son personas que saben mucho o personas que son inalcanzables y con ellos pues, o hay que escucharlos simplemente en algunos casos o en algunos otros no. Asimismo, en otro sentido no hay un vinculo, ni una relación, ni tampoco se establece un dialogo horizontal porque hay toda una figura del universitario inalcanzable.

Es así como para los pobladores es un impacto importante porque les permite saber que el mundo académico, a través de estas personas, pueden estar cerca de ellos. Y por último, les hace redescubrir cuál es la fundamental tarea de la universidad. La universidad lo que debería hacer, por un lado, es resolver los problemas que existen en el país y, por otro lado, incrementar los conocimientos ya que si se aumenta los conocimientos y finalmente no se resuelven los problemas del país, entonces, hay que pensar en qué tipo de universidad estamos formándonos y qué tipo de universidad se promueve. 

Desde esta lógica, el impacto individual es valiosísimo, te hace recuperar esa horizontalidad en el diálogo y te permite recuperar el valor de tu conocimiento. Tanto pobladores como universitarios en un proceso pedagógico van intercambiando los conocimientos, comprendiendo lo valiosísimo que es el conocimiento que ellos traen y el conocimiento del otro. Creo que en el fondo ahí estamos trabajando lo que requiere una sociedad como la nuestra: la interculturalidad, el respeto, la tolerancia y la propuesta conjunta frente a los problemas que existen en la localidad. 

Y también, a nivel del impacto comunal es valioso porque ese vínculo establecido con los universitarios no se agota en la experiencia del voluntariado sino que se tejen relaciones humanas que trascienden el momento y el espacio. Es así como nosotros hemos descubierto que hay voluntarios que siguen estableciendo vínculos o ex voluntarios que siguen en comunicación con las personas de los barrios como los psicólogos, los sociólogos, los antropólogos, los ingenieros civiles porque se trabaja con las diversas carreras y así establecen relación con las comunidades y posteriormente se acercan para ayudar en alguna otra tarea que no necesariamente se circunscriba al voluntariado.

Creo que el impacto es interesante en el sentido de tejer relaciones humanas fraternas y tolerantes.

J. En ese sentido me impacta mucho el poder de esta experiencia universitaria por el tema formativo que te da y todo lo demás. Y en esa línea me gustaría saber tu opinión sobre ¿el por qué de la importancia de los jóvenes? ¿Por qué enfocarnos en ellos? Hay muchos profesionales que manifiestan que es una nueva generación de jóvenes que se está dando porque ya no son jóvenes que se encuentran sentados a ver qué sucede, sino que ya son jóvenes que se están levantando en protestas o en manifestaciones de acuerdo a diversas situaciones que han aparecido en nuestro contexto. Entonces ¿por qué crees que sería tan importante enfocarnos básicamente en jóvenes y en su formación?

CZ: Creo que cada sector generacional es fundamental en función de sus expectativas, en función de sus búsquedas y también en función de sus proyectos personales. En el caso de los jóvenes universitarios, cuando se empezó con la iniciativa del voluntariado, el diagnóstico era justamente que habían jóvenes en las universidades activos, deseosos de completar integralmente su formación y también se veía que les nacía parte de una experiencia personal, o sea, uno se da cuenta de que en la universidad te forman para ser cognitivamente competente. Pero después, ser competente socialmente para poder retribuir a tu localidad, para retribuir a tus conciudadanos, toda la experiencia académica que te ha dado la universidad no necesariamente te lo enseña.

Desde ese diagnóstico, identificar que hay muchos jóvenes activos que están en muchas cosas, en muchas búsquedas y una de las búsquedas es justamente ir intercambiando su experiencia universitaria con otros a nivel de las prácticas, de experiencias, de formación de grupos de estudio, diversas prácticas que pueden surgir en la universidad y a partir de ahí, yo creo que los jóvenes han ido encontrando también otras maneras de completar esa formación. 

Es importante el voluntariado porque justamente exige que los jóvenes que ya están un poco más capacitados, jóvenes de tercero a quinto o sexto año que ya tienen algunos conocimientos técnicos, puedan poner en práctica en función de toda la problemática social, ecológica, sociológica, de ingeniería que puedan encontrar en la localidad. Como ir ensayando nuestra teoría a través de la práctica para que pueda resolver los problemas que existen en la realidad.

Es importante porque los jóvenes descubren que su carrera funciona, que su carrera dialoga con una realidad, se cuestiona, y estos cuestionamientos luego los llevan al ámbito académico. Hubo muchos jóvenes que también nos comentaban que las preguntas que encontraban en la realidad, cuestionaban los cursos que les enseñaban en la universidad, y muchas veces esas preguntas no tenían respuestas porque a veces el conocimiento es tan vertical, es tan foráneo y no necesariamente responde o resuelve los problemas que encontramos en la cotidianeidad. 

En ese sentido es fundamental el voluntariado porque enpalma con una búsqueda permanente de formación integral de jóvenes muy clara, así como hay jóvenes que se pueden unir al voluntariado con estas características. También hay otros jóvenes que van buscando otras formas de participar y ejercer ciudadanía en diferentes espacios. Creo que es también propio de la etapa de la generación de los jóvenes que no solamente se dedican a su desarrollo personal sino también, están buscando construir ciudadanía, construir solidaridad en los contextos en donde se desarrolla.

J. Hay muchos voluntariados que tienen etapas de duración distinta, hay algunos que duran un mes, dos meses, tres meses hasta un año e incluso han salido ahora último tipos de voluntariado que se hacen por internet como una especie de contribución. Por ejemplo quiero hacer un programa y no sé ¿cómo hacer? Una persona que tenga una carrera que esté relacionada con lo que se busca, lo hace, y puede durar unos días o puede durar unos meses, eso depende de la contribución de la persona y de lo que se necesite en la organización. Eso es lo último que he visto. Me pareció muy interesante porque ya el voluntariado va cambiando sus formas, ya no solamente es que la persona esté presente en el espacio sino que puede ser por internet. Muchos profesionales decían que estos tiempos de duración de estos voluntariados, sean de dos meses o un año, tienen un impacto diferente, y por el mismo hecho de que los voluntarios vienen con diferentes búsquedas como tú lo mencionas y también con muchas motivaciones de éstos, a veces el voluntariado de dos o tres meses termina siendo muy corto y se ha percibido que los voluntarios no terminan por hacer lo que han querido hacer. Entonces uno se pregunta ¿qué tanto impactó un voluntariado de tan corto tiempo o un voluntariado de tan largo tiempo en realidad funciona, o debería ser a largo tiempo?

CZ: Hay variedad de voluntariados, cada uno creo que genera un impacto particular en la persona que busca el voluntariado. Si, es un poco discutible el tiempo porque uno no sabe cómo puede impactar, nosotros hemos tenido voluntarios que por ejemplo estaban en las carreras de ingenierías, y para ellos, al descubrir que podían trabajar multidisciplinariamente para dirigir o facilitar algunos talleres con los formadores, el impacto fue terrible. Descubrieron que podían hacer dinámicas, que podían aportar, que su carrera siendo desde la ingeniería muy parametrada y técnica también podía decirle algo a la realidad. Era un impacto que ya era suficiente muchas veces y no necesariamente habiendo hecho más de tres meses.

Ahí el impacto es un poco relativo porque así como para algunos impacta de manera fuerte, y esto va aportando después para el rediseño de tu desempeño profesional, en otros, que seguramente están más asociados a las ciencias sociales, que ya han tenido más vínculo con la sociedad, también se sienten desafiados porque se exige una respuesta más efectiva desde la profesión y seguramente, además, contribuye para seguir repensando al futuro profesional. Creo que a la larga, en ambos casos más allá del tiempo es un aporte fundamental porque rediseña, remueve la proyección profesional. Claro, en algunos removerá más y en otro removerá menos pero el impacto ya se da.

Ahora sí, hay programas de voluntariado bajo diversas modalidades. En algunos casos no existe el encuentro personal con el otro, tú decías el internet. La ONG cuando organizó este programa del voluntariado, por un lado, no había descubierto todavía estas nuevas modalidades electrónicas o virtuales del voluntariado pero tenían mucho valor en la relación con el otro, en el encuentro con el otro más allá de una comunicación virtual, de una comunicación distante. El énfasis estaba dado en el encuentro con el otro, en la posibilidad de mirarnos, de tocarnos, abrazarnos, de reforzarnos, de generar vínculos humanos que no necesariamente se ven en la sociedad. 

A veces nos comunicamos con los otros de manera tan distante o conocemos a otros que están en el otro extremo de la ciudad pero no necesariamente salimos al encuentro de ellos. Yo creo que este tipo de voluntariados que trabajan una relación bipersonal también tienen sus beneficios. Los otros, seguramente, los virtuales, irán ganando beneficios por otros lados y no tanto el encuentro bipersonal que se puede generar con el otro. El tiempo creo que es relativo dependiendo de las características del diseño del voluntariado, seguramente siendo tres meses o un año se van programando situaciones de tal manera que el voluntario comience con una nueva proyección universitaria, preguntándose hacia dónde quiero dirigir mi carrera, si mi carrera realmente está sirviendo para el desarrollo del país, si está resolviendo problemas, si realmente estoy estudiando lo que me gusta hacer, porque hay todo un proceso de redescubrimiento de las vocaciones. Me he encontrado con gente que estudiaba una cosa pero después de haber pasado por el voluntariado se replantea todo y dice que creo que mejor me voy para este lado, que es donde me siento más cómodo.

Creo que el impacto que genera en el individuo, en la persona, en el futuro profesional, ya es bastante, Y si eso hemos logrado, creo que nos podemos dar por satisfechos si después de los talleres eso intenta ser replicado por los participantes en sus comunidades. En nuestro caso, teníamos un programa de vivienda saludable y ahí multidisciplinariamente trabajan arquitectos, psicólogos, ingenieros civiles, sociólogos y al final del programa lo que hacían era construir o rediseñar con los pobladores el tipo de vivienda que seria más saludable y adecuada para ellos, de acuerdo a sus maneras de vivir, de acuerdo a la cultura que tienen. Al final elaboraron un plano diseñado, que en todo el proceso acompañaba un arquitecto y un ingeniero que también ayudaba a dar el soporte más final. El técnico que ya terminó y que tiene experiencia, también acompañaba en todo el proceso. Diferentes actores construyendo una propuesta que al final quedaba siendo un plano tangible, visible, pero en relaciones humanas se había trabajado muchas cosas como diálogo, relaciones, vínculos, emociones, fraternidad, horizontalidad. Yo creo que trabajando eso ya es bastante.

J. Y ya para finalizar, tú has estado en el diseño y en la organización de este programa de voluntariado y de hecho, comentadas hace poco sobre las diferencias que puede haber entre un voluntario y otro, no tanto de tiempo sino de las expectativas que uno tiene. De esa experiencia que has tenido de la que ya hemos hablado, ¿qué consideras que un programa de voluntariado debería tener? Y de lo que has aprendido, ¿qué seria importante que siempre se tome en cuenta en un programa de voluntariado, sea el diseño o sea el considerar a cada uno de los voluntarios?

CZ: Creo que la experiencia de servido mucho, primero ser voluntario, yo pasé por muchos voluntariados era muy inquieta en la universidad, después llegué a esta ONG, pues se propuso hacer un programa de voluntariado. Sentía que era una necesidad importante también en la universidad, porque tenía amigos inquietos al igual que yo que buscaban complementar su formación universitaria con otros espacios, más de compromiso universitario, personal en algunos casos. Y creo que esto dio la posibilidad de hacer una adaptación de varias cosas de lo que había incorporado como experiencias en los diferentes voluntariados y además de las deficiencias que había visto. Esto generó toda una propuesta de voluntariado fundamentada en la experiencia y con la incorporación de aspectos que eran deficientes en algunos casos, como por ejemplo la multidisciplinariedad. 

Es importante trabajar en equipos multidisciplinarios desde el diseño, ya que se piensa justamente que todo el voluntariado tendría que estar dirigido a universitarios de diferentes carreras desde el tercer año hasta el sexto año en algunos casos, teniendo por lo menos habilidades mínimas para trabajar en grupo. Creo que la multidisciplinariedad fue importante porque también cuestionaba la universidad. 

En la universidad nuestras facultades son segmentadas: unos estudian ingeniería, otros estudian ciencias sociales, otros estudian arquitectura pero los problemas sociales no son segmentados, los problemas sociales son integrales. Entonces, el abordaje de las problemáticas tiene que ser integral. Por eso, nos interesaba mucho que desde el principio del voluntariado, los universitarios descubran cómo se podría plantear una propuesta de solución ante un problema entre jóvenes universitarios con diferentes carreras y además, juntos con pobladores que no están en la universidad pero con quienes tienen que dialogar y recoger una propuesta que ellos presenten.

En el diseño, un primer aspecto que pasaba era la multidisplinariedad. Y otro segundo aspecto importante, relacionado a la situación que habíamos diagnosticado y que sentíamos que tenía vitalidad tanto para los universitarios como para los pobladores, era el distanciamiento entre el mundo académico y el mundo de las organizaciones sociales. Te comentaba que la academia muchas veces no está cercana a los problemas sociales y si lo está es desde una óptica muy vertical: yo investigo, yo te exploro, yo identifico qué problema hay y después regreso a mi gabinete y en mi gabinete junto con mis pares universitarios analizo, discuto, resuelvo, recomiendo. Éstas son las investigaciones que se hacen en las universidades.

Desde ahí, nosotros lo que intentamos hacer en el diseño es que tienen que acercarse. Por eso, la academia tiene que estar más cerca a la organización social y ellas juntas tienen que construir una propuesta de desarrollo. En ese sentido, se buscó también establecer contactos con las universidades, con los centros superiores en general, para que puedan promover dentro de sus organizaciones la convocatoria y la participación de los universitarios. Por otro lado, demandó la articulación con las organizaciones sociales ya que se encontró que éstas no tenían la experiencia de haber recibido a universitarios que les venían del ámbito académico con una propuesta más técnica.

Se trabajó también con las organizaciones sociales pero siempre poniendo énfasis en que no iban a venir los universitarios a construir una propuesta vertical, sino juntos. Porque unidos se iba a construir una propuesta de solución ante determinados problemas que existían. Estos tres actores: universitarios, actores sociales con sus comunidades y personas universitarias ya individualmente con ciertas lógicas, fueron encontrándose en el diseño a través de reuniones de gabinete y de campo. Había reuniones porque las salidas por las tareas que tenían los pobladores y los universitarios, eran generalmente los fines de semana ya que los días de semana todos estaban en otras cosas, trabajando o estudiando. Las reuniones de gabinete con los universitarios siempre se prolongaban durante la semana, ellos se organizaban, definían la hora y la fecha que les era mas propicia e íbamos armando todo el cronograma de todos los equipos multidisciplinarios que tenían que entrar en relación con todas las poblaciones que en ese entonces se había asignado.

En estos gabinetes lo que hacían era construir, había toda una planilla temática que durante los tres meses se podía trabajar previo diagnóstico con los pobladores, o sea, se hacia un diagnóstico con ellos respecto a los temas que preocupaban a la comunidad como temas sociales, temas familiares, temas organizacionales. Dirigido a tres grupos etarios: niños, jóvenes y adultos. Este diagnóstico servía como un primer elemento para el diseño de la planilla de temas. Estas planillas se construían en un primer momento con los universitarios, ellos tenían una temática o una sumilla o un objetivo que querían lograr, y entonces ellos construían en base a sus conocimientos, o sea, cómo desde las diferentes carreras se podría abordar este tema. Y ahí salía cosas impresionantes, uno no se podía imaginar que un ingeniero pueda estar aportando para trabajar temas de organización, pero había cosas que tenia que manifestar. Bueno, después esta organización temática en gabinete se validaba con los pobladores. Eso también era una propuesta que en el intercambio de conocimientos se iba reforzando y se iba validando. Era todo un esquema en permanente construcción, nada era rígido. 

Desde las reuniones de gabinete se pasaba a las reuniones de campo, y en las reuniones de campo era el encuentro tanto con los jóvenes, tanto con los niños y tanto con los adultos. De manera diferenciada, con los niños se trabajaba ciertos temas, como también con los jóvenes y adultos. Siempre partiendo del diagnóstico. Y en todas las temáticas se culminaba con unos talleres finales de manifestación o de expresión de todo lo que habían logrado al terminar los talleres. Se hacían como unas ferias y ahí se daban encuentro los jóvenes, los niños y los adultos con todas las cosas que habían producido durante todo ese tiempo.

Y era interesante porque permitía descubrir al momento de la evaluación, todo un proceso de planificación pero también de evaluación, de levantamiento de logros y dificultades que se habían obtenido. Ahí creo que lo más recurrente era la valoración del encuentro personal con el otro, con el otro que te escucha, con el otro que acoge lo que le dices, con el otro que no te cuestiona ni te juzga y con el otro que te enseña. Y eso era recurrente tanto en los pobladores como en los universitarios.

Era recíproco, ellos habían sentido que iban con conocimientos, que habían compartido con otros, pero al mismo que se habían llenado de otros conocimientos. Por eso, era un intercambio mutuo. Los pobladores les habían hecho saber que también tenían conocimientos y que valían, y eso les daba la libertad para poder expresar lo que pensaban porque muchas veces por el cuestionamiento y el temor a éste, ellos se abstenían de participar ya que decían lo que estoy diciendo estará bien o estará mal, no importaba tanto lo que estaba bien o lo que estaba mal sino la idea era participar, comunicar lo que uno está pensando respecto a este tema o lo que uno opina sobre un determinado tema.

Todo ese proceso de conversión era muy valioso en el encuentro con el otro; habiendo generado el espacio se valoraba mucho eso. Ahora en todo el proceso de evaluación había evaluaciones a tres niveles: los voluntarios que evaluaban a los pobladores, los pobladores evaluaban a los voluntarios y los pobladores evaluaban el programa. Todo eso permite enriquecer la experiencia y desde ahí intentamos implementarlo en la ONG y no se pudo porque ya los presupuestos se recortaban, se iba reconfigurando el equipo y yo tuve que salir por motivo de estudio. Era un momento en que sentíamos que los universitarios salían con muchas ganas de continuar pero muy desafiados a nivel académico, sentían que lo que estaban estudiando tenía que servir, tenia que ser efectivo para resolver el problema. Pensamos que la experiencia del voluntariado no tendría que agotarse simplemente en esos tres meses en ese momento de explosión de motivación, de explosión de proyección universitaria, de proyección profesional, de redescubrimiento de un territorio posible de ejercicio profesional, sino que estos jóvenes deberían de seguir pensando académicamente cómo hacer efectivos todos los conocimientos adquiridos y poder colocarlos a disposición de la gente. 

En ese sentido, diseñamos toda una experiencia importante que no se terminó de completar. Decíamos, si han terminado el voluntariado entonces lo que puede seguir, porque ellos ya entran a clase, es toda una experiencia de reflexión permanente respecto a los temas a investigar, qué temas se tendrían que trabajar multidisciplinariamente ya que podrían servir también como investigación pero también como instrumento de gestión en las comunidades. Si estos voluntarios que han participado han salido muy removidos académicamente, seguramente están más inquietos para explorar, para estudiar, para revisar. 

Eso también debería contribuir a que la universidad genere mayor investigación, o en todo caso, esta avidez intelectual podría empezar a pensar ya a nivel de investigación, cómo poder resolver los problemas y no sólo investigación pura y dura, sino investigación que sirva como una herramienta de gestión para los pobladores que están en dichas zonas. Creo que eso de repente es la deficiencia de muchos voluntariados que se cortan en el tiempo, que se proponen generalmente en vacaciones pero después de esas vacaciones los jóvenes salen con muchas inquietudes: así como resuelven algunas preguntas, se abren otras.

En el ámbito universitario, lo que está más relacionado es la investigación porque ya están saliendo, están en cuarto, están en quinto. Entonces decíamos: agarrémonos de la investigación y que investiguen desde los enfoques que han redescubierto, desde los temas que han replanteado, que sean capaces de investigar y que esa investigación realmente sirva para incrementar el conocimiento pero también para gestionar a la gente. Eso implicaba además, no solamente que los jóvenes investiguen, se reúnan y discutan, sino también encontrar fuentes de financiamiento para dichas investigaciones. 

En el diseño ya se tenía pensado un eje, éste seria las fuentes de financiamiento y el otro eje, el acompañamiento profesional, o sea, los asesores nos dábamos cuenta de que un grupo de ellos ya había iniciado la experiencia. Un grupo de arquitectos había pensado que tenían que realizar una investigación sobre las tecnologías tradicionales de materiales pero en la universidad faltaban personas capacitadas que puedan acompañar el proceso. Lo que decíamos es: si abrimos esta segunda etapa tendríamos que buscar fuentes de financiamiento, instituciones públicas - privadas que puedan financiar las investigaciones. Y por otro lado, encontrar a personas profesionales que bajo el compromiso social, el desprendimiento, se acerquen a estos jóvenes a asesorarlos, acompañarlos en nuevos temas porque no necesariamente eran temas asociados a lo que te enseñan en la universidad. Por ejemplo, ellos decían: yo no llevo tecnologías tradicionales en materiales. Entonces yo necesito alguien que me acompañe para avanzar en esta investigación, había que buscar gente que pueda estar dispuesta y capacitada para acompañarlo.

Yo creo que esto contribuiría tanto a la universidad pero también a manifestar ese error fundamental, es decir, que el conocimiento sirva para resolver el problema. Ahora en la universidad, la gente no sale porque así de la investigación, lo hace pues en temas en que los que están en la universidad te pueden asesorar y no necesariamente en los temas respecto a los problemas del país.

La universidad genera otro tipo de inquietud. Y por otro lado, creo que los problemas de la realidad se resolverían más rápidamente con la gente que está metida en dicha situación.

Esta segunda etapa de voluntariado, creo que no está muy pensada en varios voluntariados porque se acaba ahí, se acaba la experiencia y ya, los chicos tienen que buscar nuevas experiencias. Creo que también hay que avanzar en la propuesta y esa es la falencia. No hay más después de la primera etapa, yo la llamo encuentro con el otro. Por eso, otra etapa que podría seguir es una etapa de producción científica que sirva para resolver los problemas del país. Y con eso finalmente, saldrás hecho un profesional con un poco mas de claridad, hacia dónde orientar la carrera, si realmente lo que estás estudiando sirve para lo que quieres que sirva y sabrás cómo relacionarte con otros para poder resolver los problemas integrales ya que ningún problema es especifico, todos los problemas tienen muchas aristas y habiendo preparado y ensayado algo, entenderás más o menos cómo manejar esta situación. El éxito cognitivo que te da la universidad también podría ser acompañado con el éxito social, con la habilidad social que tienes para trabajar con otros, para dialogar con otros, para construir una propuesta conjunta. Creo que por ahí está la debilidad.

Y por otro lado, lo que queda de aprendizaje es que debería seguirse promoviendo desde las universidades, probablemente, espacios de formación integral. Ahora esto lo hacen muchas ONGs como desde la universidad, la universidad también asume ese rol de compromiso social con el espacio en el que se encuentra y finalmente con la responsabilidad pública de que tiene que formar gente con el fin de resolver problemas, y no necesariamente formar cognitivamente a los alumnos sino formarlos en un compromiso de retribución social-publica en los territorios, en los barrios en donde se encuentran. Y creo que eso no se ha removido mucho, las universidades saben que hay muchas ONGs que están organizando voluntariados, pero no hemos impactado suficientemente como para que la universidad piense también en que yo tengo que organizar eso, justamente porque eso ayuda al universitario a formarse integralmente. Entonces, se ha quedado en ese error simplemente buenos los universitarios están ahí que ellos busquen. 

Pero nos falta remover de manera suficiente las bases de la universidad para que se repiense la formación integral de los estudiantes de diferentes formas, porque organizativamente la universidad no está preparada para resolver los problemas del país. El diseño de las universidades es segmentado, son por carreras, pero deberían generarse también espacios como los hay en otros lugares, espacios de encuentro multidisciplinarios para abordar ciertas temáticas. En España la universidad autónoma de Barcelona estaba intentando hacer algo en función a un parque que ellos tienen, “El colcerola”, que es una montaña que lo tienen muy cerca, y han estado repensando muchos temas medioambientales de manera multidisciplinaria, justamente, desde esta lógica que te comentaba de haberse dado cuenta de que la universidad desde su diseño segmentado no puede resolver los problemas del país porque los problemas del país son integrales, tienen muchas aristas y hay que empezar a resolverlos desde ahí, desde un análisis multidisciplinario. 

Y por otro lado, la universidad misma no premia a la gente que realiza su voluntariado. Que tengas en tu currículo, en tu record académico un programa de voluntariado no va a ningún sitio, pero que tu hayas hecho una práctica en tal lugar sí. Que hayas hecho tu voluntariado no te convalida en ningún lugar, no te suma en tu formación profesional.

Hay que volver a pensar en la universidad porque eso también es importante, va ayudando en la formación profesional del alumno. Y por otro lado, lo que proponen es investigación desde ciertos parámetros, ¿por qué no entran otros tipos de valoraciones? Por ejemplo a los docentes que se encargan de hacer acompañamiento a alguna comunidad rural. Los profesionales que salen al encuentro de las organizaciones sociales. En la universidad lo que pesa es que hagas ciertas investigaciones, que están muy bien, hay que hacerlas, pero no te pesa mucho que hayas asesorado a tal o cual organización social o que hayas aportado en la construcción de algún proyecto.

Creo que la universidad misma necesita repensarse para que ese alumno que se encuentra en búsqueda de una formación integral pueda encontrar en la universidad, también, algún incentivo para que pueda seguir formándose en esa línea. Y por otro lado, la universidad finalmente que tiene que repensar un poco su misión: ¿para qué estamos formando a los alumnos? ¿Qué tipo de alumnos estamos formando? Hay que formarlos no solamente con herramientas cognitivas sino también con otros tipos de herramientas que los hagan más fraternos, más personas, justamente para la construcción de ese estado de bienestar en el que todos podamos tener oportunidad de ser felices.

Y por otro lado, las comunidades también tienen sus complejidades porque están en situación de pobreza y en algunos casos de pobreza extrema. Entonces esto ya remueve en sí, los cuestionamientos al sistema político, al sistema económico, eso es tan evidente. Cómo puede seguirse trabajando desde lo más pequeño en ir fermentando otro tipo de relaciones, otro tipo de pensamiento de tal manera que puedan ir revirtiendo todo este estado de competitividad, de verticalidad que generalmente lo que hace es seguir produciendo mas pobres y pobres. Creo que eso es lo que falta más bien a nivel de todas las experiencias de voluntariado. Siento que habría que incidir, para que la universidad también se apropie de la lógica de formación integral. 

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