Jóvenes innovadores en busca del cambio: Pinoteca (1/3)




Pinoteca es un grupo de jóvenes que creen en el cambio y asumen una responsabilidad por transformar los espacios en espacios de desarrollo, especialmente para los niños que son el futuro del país.
Pudimos conversar con Gabriela Chumpitaz, directora de Pinoteca, para que nos cuente cómo ha ido evolucionado este proyecto que tiene el
objetivo de incentivar el desarrollo educativo integral de los niños del Cerro El Pino en el distrito de La Victoria, Lima.

¿Cómo se iniciaron, desde cuándo?
Iniciamos el proyecto en diciembre del 2006, dentro del equipo de interés “Equipo Quality”; éste se formó con el fin de vincular a los estudiantes con el mercado laboral, pero desde una perspectiva más empresarial. Es así, que en esta estructura me inicié coordinando el área de Comunicaciones, donde identifiqué que se podía vincular más a los estudiantes de carreras relacionadas a las Ciencias Sociales como Antropología, Comunicación para el Desarrollo, Psicología Social, entre otras, al ámbito laboral bajo un enfoque integral de Responsabilidad Social Universitaria. Y fue así, como nació la división de Responsabilidad Social, quien con el tiempo diera a luz a su primer proyecto: PINOTECA, en el 2007.

¿Cuándo se formaron como grupo?
Fuimos dos personas quienes fundamos el proyecto, Yta Roncal y yo (Gabriela Chumpitaz); ambas comunicadoras para el desarrollo de la PUCP. Nosotras habíamos estado participando en el área de Comunicaciones de Equipo Quality. Durante los primeros meses de verano 2007 estuvimos trabajando en el planteamiento del proyecto y con el apoyo del director de Equipo Quality (Andree Avilez) veíamos el tema de organización interna.
Convocamos a nuestros primeros miembros en marzo del 2007; en abril ya teníamos un equipo conformado: una antropóloga, cuatro comunicadores y una contadora. Esa primera experiencia fue genial, compartíamos diferentes puntos de vista. Nosotras queríamos hacer algo que contribuyera a la sociedad, algo realmente significativo; sin embargo, nuestras posibilidades eran infinitas y no sabíamos por dónde empezar: educación, formación de micro empresas, medio ambiente, salud, nutrición. Nuestra única certeza y tranquilidad era saber que ya teníamos seleccionada nuestra zona de ejecución, era nada más y nada menos que el histórico “Cerro El Pino de La Victoria” reconocido por ser un ambiente de violencia, drogadicción y pobreza.

¿Dónde ejecutan su proyecto? ¿Cuáles son las faltas que cubren?
Teníamos la iniciativa y voluntad de trabajar con la comunidad del Cerro El Pino porque años atrás Yta y yo elaboramos un proyecto para dicha localidad, por a un curso de la universidad. En aquella época nos sumergimos poco a poco en esta micro ciudad llamada comúnmente “El Pino”. Fue así como nos encontramos ante situaciones desafiantes ante las cuales sabíamos no podíamos ser indiferentes como problemas de salud, educación, saneamiento, pobreza y violencia; eran parte del día a día. Todo ello nos hacían entender que había mucho por hacer y que no podíamos darnos el lujo de esperar a terminar la universidad para, por lo menos, intentar cambiar dicha realidad.
Uno de los aspectos que nos motivó y alentó, a trabajar en el Pino, fue el capital social de esta zona, existe una gran cantidad de dirigentes, organizaciones y verdaderos líderes que luchan y trabajan por su comunidad.
Si hicieras un pequeño recorrido por el Pino podrías ver, a simple vista, la acumulación de residuos, especialmente en las proximidades al mercado, el alto nivel de inseguridad y violencia, evidenciado por la presencia de jóvenes miembros de pandillas, así como niños trabajadores desde muy temprana edad, en general, un contexto hostil y violento.
Es así, que el desarrollo de un niño en estos contextos es extremamente limitado. Para comenzar, no cuentan con espacios de recreación, la plaza mayor, que es el máximo espacio para toda la comunidad es una pequeña loza de 2 metros cuadrados (aprox.) y se encuentra ubicada frente a un bar, donde los fines de semana se consumen altas cantidades de alcohol. Por otro lado, los niños en casa no tienen un espacio apropiado para hacer sus tareas y jugar debido a las condiciones de pobreza de las familias. Todo ello alimenta actitudes y conductas violentas de represión en los niños.
“¿Cómo crece un niño sin modelos de conducta positivos? ¿Cómo podemos hacer para motivar a esos niños a crecer con autoconfianza?” Por eso creamos Pinoteca: un espacio donde los niños pueden ser niños, desarrollarse, jugar, hacer sus tareas, bailar, reírse y sobretodo donde reciban mucho afecto y una educación en valores. En Pinoteca promovemos formar mejores y bellas personas a través del lenguaje de los niños: el juego.

Fotografías obtenidas de Proyecto Pinoteca

Seminario Taller: Medios de comunicación y juventud: un acercamiento crítico



Los invitamos al Seminario Taller que estamos organizando.Los temas que se tratarán:

Tema: El mundo de los medios de comunicación: su funcionamiento; los intereses en juego - Luis Llontop
Tema:El tratamiento de la prensa escrita a la temática juvenil. Un acercamiento crítico: criterios para tener en cuenta - Luis Llontop
Tema: Comunicación masiva y mundo juvenil: Características. Impacto en las mentalidades y estilos de vida de la juventud - Adrián Menéndez
Tema: El mundo virtual y la juventud - Sandro Macassi
Tema: Criterios para una aproximación crítica de los medios - María Rosa Lorbes
Panel de experiencias
Canal JN 19
Avansur: Walter Powosino
Blogs de “Acompañando jóvenes”: María del Rosario Chuez
Signos: María Rosa Lorbez
Dirigido a acompañantes y asesores de jóvenes
Fecha: del 5 al 9 de octubre de 6 a 9:30 (sin contar el 8 de oct)
Lugar: Instituto Bartolomé de las Casas. Belisario Flores 687, Lince
Informes e Inscripciones:
lilianaberta@rcp.net.pe/ lilianavale@rcp.net.pe
Teléfonos: CEP: 4336453
Organizado por:
Centro de Estudios y Publicaciones - CEP
Instituto Bartolomé de las Casas - IBC

Jóvenes voluntarios


El voluntariado es una actividad que los jóvenes han ido incorporando y cada vez más, se hace presente en nuestra sociedad. Lo primero que se debe detallar es que un voluntario brinda solidariamente su tiempo y capacidades en el marco de un proyecto de desarrollo en una organización específica. Los jóvenes asumen el voluntariado de manera reflexiva de su realidad y responsable con la finalidad de ejercer una ciudadana participativa y comprometida en la mejora de su comunidad. El voluntario asume responsabilidades sociales para mejorar las condiciones de vida de desconocidos, de personas con las que antes de esta experiencia, quizás, nunca había tenido contacto. Según un estudio del Centro de Investigaciones de la Universidad del Pacífico (CIUP) “…en el primer semestres del 2001 el 34% de la población mayor de 18 años realizó trabajo voluntario el año anterior, y que el 43% de estas personas eran miembros de dichas organizaciones y no solo colaboradores/as esporádicos, dedicando anualmente una media de 195 horas (1)”. Estas cifras reflejan que la conciencia social de los jóvenes es muy comprometida y constante. Ellos se han vuelto actores activos del cambio en su comunidad y son capaces de lograr grandes cosas con total desprendimiento. Se puede observar cómo han aumentado los programas de voluntariado convocados por ONG, instituciones sin fines de lucro etc. El voluntariado se ha vuelto un motor importante y necesario en la ejecución de muchos proyectos de desarrollo que buscan lograr impacto. Es así, que los jóvenes cada vez más se involucran en actividades voluntarias durante su tiempo libre envolviéndose en realidades que pueden ser ajenas a la suya. El voluntario realiza tareas como la construcción de casas prefabricadas, capacita en derechos humanos, realiza talleres para niños, acompaña enfermos; las tareas son innumerables pues siempre hay una manera de ayudar dependiendo de las aptitudes y formación del voluntario. Se tiene que tener claro que se debe capacitar y dar las herramientas al voluntario para que pueda realizar dichas actividades que forma parte de un proyecto mayor. La experiencia de voluntariado satisface mucho a los jóvenes pues el poder ver la sonrisa de un niño, el “gracias” de una madre, el abrazo de una señora, los reconforta y los motiva para ser parte del cambio ayudando a personas desamparadas y sin acceso al apoyo y servicios de un Estado que no cubre las necesidades básicas de toda su población. El joven asume su responsabilidad para lograr el cambio. La actividad del voluntario cada vez va teniendo más reconocimiento e importancia dentro del nuestra realidad.





(1)Bravo Castillo Oscar. 1er Foro Internacional de Voluntariado y Políticas Públicas: Panorama del voluntariado en el Perú. Promoción de la solidaridad y el capital social (pdf) Consulta 25 de junio de 2009. En http://www.frp.org.ar/uploads/bravo.pdf

Seminario Taller: Medios de comunicación y juventud: un acercamiento crítico


Los invitamos a participar en el Seminario Taller que estamos organizando sobre Medios de comunicación y juventud: un acercamiento crítico
Dirigido a acompañantes y asesores de jóvenes
Fecha: del 5 al 9 de octubre de 6 a 9:30 (sin contar el 8 de oct)
Lugar: Instituto Bartolomé de las Casas. Belisario Flores 687, Lince
Informes e Inscripciones: lilianaberta@rcp.net.pe/ lilianavale@rcp.net.pe
Teléfonos: CEP: 4336453
Organizado por:
Centro de Estudios y Publicaciones - CEP
Instituto Bartolomé de las Casas - IBC

El arte como herramienta para el cambio (3/3)



¿Cuáles son sus principales logros como grupo?
Por un lado, nos hemos convertido en un referente de cómo los jóvenes pueden tener un protagonismo activo con su comunidad y un referente de cómo el arte puede tener otra cara; ya no es este arte como elemento decorativo si no arte es acción social, acción transformadora, esto nos imprime de mucha responsabilidad. Además porque hemos crecido con el esfuerzo de nosotros mismos.
Nosotros sentimos que estamos aportando a una dramaturgia nacional, incorporando nuevos lenguajes.
Las personas no nos conocen pues no estamos en la prensa nacional, no estamos en las páginas culturas, pero creo que es parte del proceso.
Por otro lado, sentimos que las brechas de desigualdad se van acortando pues hemos tenido acceso a formación técnica de buena calidad; eso nos ha permitido crear espectáculos que incorporan nuevos lenguajes.

¿Cuál es el problema que más les afecta?
En síntesis el tema de las políticas tiene que ver con que no existe, por parte del todos los gobiernos, una voluntad política para el desarrollo cultural. El tema económico es un factor muy determinante en la mayoría de los grupos pues en este país no existe un Ministerio de Cultural, Concejo Nacional de Cultura, instancias dentro de los municipios. En el Presupuesto Participativo tienes que competir con el dirigente que pide la loza deportiva, la pista o el agua; al final, obviamente, la gente va a votar por la pista y el agua, no puedes competir en esas condiciones.
El tema de la sostenibilidad económica te impide hacer todo lo que quisieras. Nosotros hacemos talleres gratuitos a los chicos, a lo mucho, se les pide para el material como sus zapatillas viejas para ponerlo en los zancos, cosas así. Tenemos que hacer muchas cosas para ganar dinero y poder pagarnos el agua, la luz, el teléfono, entonces gastamos 80% del tiempo buscando el dinero para luego 20% de tiempo, ya cansados, tener que hacer el trabajo social. Estamos intentando buscar una inversión privada y a veces hemos tenido pequeños apoyos; por ejemplo, “mira vamos a apoyarte con los afiches para el festival de teatro infantil”, pero claro tu estás ahí llevando las cartas, tocando las puertas, llamando por teléfono… terminas muy cansada. Lo que más nos ha resultado en estos años es una política de auto sostenimiento, así no dependemos de nada, ni de las acciones políticas. Esto nos ha permitido tener mucha libertad porque somos una empresa social entonces nos llaman de un centro comercial para promocionar, nos llama una ONG para una campaña educativa o quieren incorporar a la campaña un tema teatral; nosotros hacemos la parte artística. Nuestra línea de sostenimiento es que tenga siempre un matiz social, que no se aleje. Con esos servicios que brindamos y que son remunerados podemos mantenernos.

¿Cuáles son sus líneas de trabajo?
Nosotros tenemos una línea educativa que es la escuela rodante, toda la actividad itinerante, en los colegios. Otra línea es la escuela de arte que son talleres cuando los chicos ya entraron a un proceso y queremos que se formen en una técnica más específica.
Por otro lado, tenemos la línea de creación artística que tiene que ver con la reflexión de los temas de contexto. Luego tenemos, no sé si una línea, pero sí un trabajo permanente que es todo lo relacionado con el trabajo en redes, vinculándonos con la comunidad; es decir, vamos a la marcha, vamos a la campaña, participamos en las asambleas, el aniversario de Villa El Salvador. Nos unimos a la comunidad desde el arte así como el dirigente tiene una manera de hacer su trabajo a partir del discurso.
También formamos parte de redes. Somos parte de la red de arte y transformación social que es una red latinoamericana que la conforman varios grupos de Perú, Brasil, Chile, Colombia, Centro América, Bolivia, en Lima es una red joven. Además, somos parte de una red internacional “virtual school” que es una plataforma de grupos de teatro social que trabaja en Irak, Sudáfrica, Bélgica, Nueva York y usan el teatro como una herramienta de integración. Formar parte de estas redes, vincularnos con ellas nos ayuda mucho acrecer

Sé que van a festivales internacionales ¿Cuál es el apoyo que reciben para poder ir a festivales internacionales?
Nos invitan. Nuestra propuesta estética se basa en una propuesta de compromiso social y político con nuestra comunidad esto ha hecho que nosotros elaboremos una propuesta que ha sabido incorporar técnicas como las del circo y poder unirlas con aspectos de nuestra propia cultura ancestral, un huayno, un toque de zampoñas y todo este bagaje que tiene que ver con nuestra propia identidad. Cuando vamos a Europa la gente se queda muy sorprendida de nuestro trabajo y la gente respeta mucho cómo los valores populares propios se incorporan a otros códigos y se pueden crear nuevos lenguajes. Todo esto sorprende más cuando lo hacen chicos de 14, 15, 16 años con un profesionalismo que no lo tiene un egresado de las mejores escuelas de teatro de cualquier país. Eso ha hecho que nos inviten una vez, una segunda y una tercera. Vamos creciendo y creciendo.

¿Qué representa en sus vidas el hacer teatro?
Para nosotros teatro es una opción de vida, una opción que nos compromete en lo profesional, individual, colectivo y sobre todo nos hace reafirmarnos en un tiempo y un rol en nuestra historia. El teatro es un medio que nos ha permitido entrar en muchas cosas y esperamos que nos sigan permitiendo. Buscamos que estas generaciones de jóvenes que pasan por aquí tengan la capacidad ser personas que puedan vivir su ciudadanía, personas con dignidad.

El arte como herramienta para el cambio (2/3)




¿Cómo trabajan en el grupo?
Legalmente, somos una Asociación Cultural, pero sí nos sentimos como grupo de teatro en el sentido que buscamos tener una filosofía de grupo. Nosotros somos una familia comemos aquí, cosemos nuestro vestuario, diseñamos nuestras luces. La idea es que los chicos puedan crecer en todas las áreas del proceso creativo no solo la actuación o el circo sino que puedan bailar una danza andina o contemporánea, hacer una marcha, construir parte de la escenografía.
Todo es parte de un proceso integral que queremos que los chicos puedan aprender además que sean analíticos en los temas de actualidad.

Una de las principales costumbres, como grupo, es que todas nuestras obras son de creación colectiva. Una obra de creación colectiva es un proceso en el cual cada actor, o cada persona que interviene, aportan a partir de su propia experiencia sobre algún tema que nos concierne a todos. No es necesario buscar una historia interesante en un libro porque la realidad siempre supera la ficción.
Además, trabajamos en permanente debate y diálogo con los chicos.
Los chicos también pasan por algunos procesos en donde no solo reciben talleres sino paralelamente se hace énfasis en que ellos tengan una participación comunitaria, que sean activos.
En este proceso los jóvenes se convierten en formadores de otros jóvenes. Los que enseñan los talleres son chicos que tienen 15 y 16 años. Nuestra metodología es básicamente un grupo pequeño y pero manejar la relación de diálogo y confianza de enseñanza y aprendizaje que un chico de 15 años establece con alguien de su propia edad. Un adolescente de 15 años asume responsabilidades y se sienten muy bien al cumplirlas. Los adultos tendemos a subestimar a los chicos, pero si tu le dejas a un chico de 15 años un grupo de chicos de su misma edad, él va a responder.

¿Cuáles son los temas que tratan en sus obras?
Los tema de identidad, memoria, medio ambiente y derechos humanos son los que más trabajamos. No tenemos muchas obras, después de 18 años, solo tenemos seis obras. Básicamente, no somos un grupo “profesional” que se encierra a crear obras sino vamos haciendo un trabajo paralelo con los temas que van aconteciendo; por ejemplo, ir a las marchas, asambleas, crear redes en la comunidad son cosas que hacemos permanentemente.

¿Qué es lo que caracteriza sus obras?
Yo creo que es un poco difícil decirlo porque no buscamos un estilo o una técnica específica. Lo que sí nos han dicho mucho es que tenemos un trabajo corporal muy fuerte porque el actor tiene que tener una presencia para transformar el espacio vital en un escenario teatral. Vivimos en Villa El Salvador, una comunidad con 400 mil habitantes, no es pequeño y no existe un teatro en la ciudad, entonces el chico tiene que actuar en el patio del colegio, la canchita de futbol, el mercado y debe tener la capacidad de captar la atención y las miradas de la gente con el fin de diluir todos los aspectos propios del contexto como el mototaxi, el perro, el bebé que llora, el ambulante. El chico se convierte en actor, su escenografía, utilería se convierte en una voz con capacidad de proyectarse.
Otra característica es la multiplicidad de lenguajes, pues utilizamos muchos elementos como los zancos, malabares, instrumentos, máscaras. Nosotros jugamos creando lenguajes no solo el verbal ya que tenemos espectáculos donde casi no se usa la voz y la gente puede entenderlo muy bien.
Recogemos mucho de la estética andina: color, textura y lo vamos incorporando porque creemos que tiene una riqueza increíble. Además que es parte de lo que nosotros somos.
También podemos decir que nunca hemos tenido un taller de vestuario o de escenografía, pero hemos hecho cosas muy bien reconocidas en este contexto y en otros; eso nos caracteriza.

¿Sientes que ahora hay más espacio para hacer teatro? ¿por qué?
En general, la estabilidad económica y política ha permitido un buen auge del desarrollo cultural. En el plano académico las universidades han comenzado a incorporar facultades de artes escénicas; sin embargo, esto no ha estado acompañado con políticas culturales. El ritmo de la economía de libre mercado también ha entrado con fuerza en este auge cultural, entonces vas viendo más megas producciones o teatros muy llenos de espectáculos, sobre todo en Lima, que no tienen mucho que decir o son copias de grandes producciones extranjeras. Técnicamente, se puede decir que es muy buena, pero no aporta a la dramaturgia nacional, porque sientes que está vacío.
Por otro lado, los grupos artísticos de la periferia han comenzado a ser un poco más vistos. Esto se debe a dos razones: la fuerza y terquedad de estos grupos de Comas, de El Agustino, de Villa El Salvador. Siempre nos hemos sentidos excluidos y eso tu lo ves cuando lees las páginas de cultura de cualquier diario pues estamos en las paginas sociales y tiene una mirada sesgada “¡Qué bien que estén haciendo teatro en Villa el Salvador con los niños pobres!”, “¡Qué bien que estén haciendo teatro en los cerros!” pero ¿dónde está la referencia a un trabajo artístico, dramaturgo a una propuesta estética? No hay, solo es el exotismo del pobre haciendo las cosas de ricos. Este es un país que ha elitizado el arte más que en otros países. Yo creo que es hora de decir que sí hay un movimiento cultural emergente en la periferia de Lima y de las grandes ciudades. Este movimiento cultural emergente tiene un gran aporte y se merece ser parte pues se lo ganó por décadas; porque, son los que se han enfrentado directamente al terrorismo, dictadura, desigualdad que ha vivido en nuestra sociedad y sirvió para nutrir una propuesta riquísima; debemos dejar de mirarlos con ese matiz complaciente. Yo creo que felizmente Lima ya no es la “Lima de los limeños” y que el ciudadano de barrio y luchador se ha convertido en un empresario; el color ya no determina una posición social. En el tema artístico también se han abierto puertas, pero aún cuesta. A nosotros conseguir lo que cualquier artista de Lima lo consigue en un mes a nosotros nos cuesta seis. Todavía están los estigmas y los prejuicios, eso es lo que no te deja avanzar.

El arte como herramienta para el cambio (1/3)



Creer que las cosas pueden cambiar es difícil, tener las esperanzas que se puede hacer algo por ello es idealista, pero lograr el cambio es heroico en un país como el nuestro, donde las oportunidades son tan escasas. Arena y Esteras, una asociación cultural, es el ejemplo de cómo los jóvenes pueden ser protagonistas activos del cambio en su comunidad a través del arte.
Ellos no buscan los aplausos del público para sentirse complacidos, sino que “asumen la realidad para transformarla a partir del arte” como lo señala nuestra entrevistada Ana Sofía, una de sus fundadoras y Presidenta de la asociación.

¿Desde cuándo? ¿Cómo se iniciaron? ¿qué los motivó?
Arena y Esteras se inicia en marzo de 1990. Ya tenemos 18 años. Se inicia a raíz de un hecho muy concreto, un punto muy determinante en una época marcada por la violencia política, el asesinato de la lideresa popular Maria Elena Moyano. Quienes iniciamos Arena y Esteras éramos jóvenes que nos conocíamos de vivir en Villa y trabajar en diferentes organizaciones populares, digamos de la vida en comunidad. Cuando sucede este hecho la consecuencia inmediata es en el ambiente, porque vivir en Villa es tener un ambiente permanente de diálogo, de asamblea, de participación, pero en ese momento la gente se esconde por el miedo y el caos. Por eso, comenzamos hacer algunas acciones que denominamos: “Festival de la escuela rodante”. Teníamos un lema que se ponía en unos carteles que decía “por el derecho a la sonrisa” porque en medio de la pobreza, cuando no tienes casi nada, te queda, por lo menos, libertad de expresarte, dialogar con el otro, pero la violencia te quita todo esto.
El “Festival de la escuela rodante” consistía en tomar por asalto un barrio y hacer algunas acciones para que animen a la población, para que lo inviten a salir, que le devuelvan la confianza en el otro, la risa como una necesidad casi orgánica y vital. Así comenzamos, sin la más mínima intención de ser artistas nunca lo pensamos solo que no nos queríamos quedar cruzados de manos.
En esto contexto de violencia tu veías a todos intentando hacer pequeñas cosas: los dirigentes, las mujeres de las organizaciones y nosotros, como jóvenes, veíamos que el arte como tocar un tambor, poner una nariz roja, maquillarte la cara eran opciones que llegaban mucho y podías dialogar y generar confianza. Nosotros llegábamos con un discurso a través de lo sensorial, de la mirada, del contacto físico, de la recuperación de la confianza; todo ello se logra cuando se establecen los vínculos afectivos.
Nuestro principal objetivo, en ese momento, eran los niños pues en medio de todo el conflicto, si bien todos son inocentes, ellos son los que sufren las mayores consecuencias. Un niño en Villa tiene la calle como escenario de juegos y de repente sentir que no estás seguro en este ambiente familiar es complicado. Ahora los padres tenían el miedo de los conchebombas, además que debían cumplir con el toque de queda etc. El único parque zonal “Huascar”, en ese momento, era cuartel militar y sentías todas las noches que pasaban y rastrillaban las armas, eso era.


¿Cuáles son sus objetivos como grupo?
Lo primero que sentimos es que no esperábamos apagar 18 velas. Empezamos esto siendo adolescentes y a lo largo de los años hemos ido avanzando por la terca necesidad de afirmarnos como protagonistas en el escenario. Nosotros, por un lado, nos sentimos líderes o dirigentes, con la diferencia que somos líderes en zancos, con banderas de colores, con las caras pintadas. Afirmamos un tipo de acción social, de trabajo comunitario a través del arte y sentimos que podemos instaurar un tipo de compromiso social que debe tener el artista. Un artista no debe esconderse detrás del escenario sino que debe asumir la realidad para transformarla.
Nuestro objetivo es dar a los niños/as las herramientas para que ellos sean mejores personas. Consideramos que el teatro, el circo, la danza, la música les da confianza personal, ayuda en el trabajo en equipo, en la capacidad de expresarse y sobre todo de asumir compromisos con la comunidad. Nosotros buscamos aportar al desarrollo de nuestra comunidad. Nosotros buscamos sentir que aportamos en el desarrollo de la comunidad, que los chicos se sientan actores sociales y políticos y que el escenario sea analogía de la vida misma. Queremos que ellos no persigan los aplausos del público sino que se sientan satisfechos cuando pudieron llevar alegría a la comunidad, cuando son solidarios. Deseamos que si ese chico aprende a hacer malabares, no se sienta feliz debajo de una carpa de circo sino que esté feliz cuando vaya a una comunidad a 3,000 metros de altura y convierta un poblado sin agua y sin luz en su escenario; qué mejor tribuna que este grupo de niños quechua hablantes que nunca tendrán esa oportunidad de ver la magia del circo y el teatro. Se hace mucho trabajo en comunidades para conocer las diferentes realidades en la misma práctica. Tenemos chicos de 14 ó 15 años que ya han estado en 4 ó 5 departamentos. Nuestro objetivo final es que ellos se asuman promotores culturales. Promotor entendido como aquel chico que tiene la capacidad de escribir una carta al dirigente, organizar un pasacalle etc.

Jóvenes y el arte: un modo de transformar los espacios (parte 3)

¿Qué es lo que más les inspira?
La alegría misma de hacerlo, la satisfacción personal y colectiva que se siente cuando trabajas con amigos, también un compromiso social por un mundo mejor en el que creemos. Es un compromiso ciudadano porque el potencial político del arte es: abrir espacios nuevos para crear la interacción de la gente. Para entender el potencial político del arte no hay que entender el arte no solo como un producto si no como los procesos que puede generar. Así que pienso en todos los chicos que han pintado con nosotros, que han tenido una relación horizontal y que sus ideas, sus imágenes han sido plasmadas en estos murales, ya es una forma de transformar el mundo de alguna manera. Entender el arte no como producto si no como proceso.

¿Cómo trabajas con los grupos que te llaman? ¿Cuál es su método? ¿qué buscas al trabajar con ellos?
Depende el caso porque a veces es para que nosotros pintemos, pero cuando nos ponen grupos de jóvenes o niños generalmente la dinámica es la siguiente: primero, hacemos una redondela donde se decide qué pintar, los chicos dan sus ideas; segundo, a partir de esas ideas con los que saben dibujar hacemos algunas línea de las imágenes más fuertes, las más importantes, los que no se animan mucho de dibujar sí saben pintar entonces con esponja rellenan de color lo que vamos dibujando. Cuando todos empezaron a trabajar ya es más fácil, así se va construyendo algo en conjunto. Una vez que se termina todo se repasan las líneas con negro para que quede más bonito. Hasta ahora hemos trabajado más con jóvenes y niños dependiendo quien nos convoca.
Para trabajar con estos grupos, felizmente, tenemos a Elio Martuccelli en el grupo al que nosotros le decimos “Elio Polastri” porque tiene una afinidad con los niños y un talento para trabajar con ellos. Él es muy carismático y normalmente cuando nos toca trabajar con niños él tiene un papel muy importante en la relación con los chicos; Mauricio Delgado es profesor entonces también tiene experiencia en trabajar con niños; yo he sido profesor de primaria, pero igual tengo menos paciencia (risas) es así que tenemos experiencia en el tema por lo cual no hay problema. Entre el grupo nos complementamos.

¿Cuál es el problema que más te afecta como muralista?
Más que problema, es un temor que nos quieran imponer cosas, pero hasta ahora no nos ha pasado, siempre el diálogo es horizontal. Algo que no es un problema muy grande, de repente, adaptarnos a condiciones como la calidad de las pinturas o que la pared no es buena, solo son cosas técnicas.


¿Cómo trabajan con las instituciones que los convocan?
Siempre articulamos las agendas de lucha; por ejemplo, pintamos un mural por el quinto aniversario de la Presentación de Informe de la CVR entonces la Coordinadora de Derechos Humanos y las organizaciones de Derechos Humanos fueron los que nos convocaron y nos pusieron la movilidad, refrigerios, el material, gestionaron el muro, pues nosotros pintamos gratis. Una ONG está en el tema de la lucha por los derechos de la mujer entonces nos convocan, es un apoyo mutuo.

¿Qué podrías decirnos del movimiento de graffiteros?
Para mí el graffiti es una técnica de mural. Lo que nos diferencia es la técnica no más y cuestiones que tienen que ver con la estética propia del graffiti. Por ejemplo, en un mural tienes que llenar todo el espacio, generalmente; en cambio, el graffiti es una espacie de stiker pegado que juega con la condición de la pared, es decir, si en la pared hay una mancha roja, ésta se inserta en el diseño. Es una especialidad propia del lenguaje del graffiti yo lo llamaría dentro de lo que se llama intervenir un mural. Este movimiento va teniendo más acogida como una lucha por la legitimidad.

¿Qué factores son los que han influido, en los últimos años, para la expansión del movimiento muralista y graffitero?
Para mí lo que ha influido es el fortalecimiento de espacios alternativos, pues ya no está solo El Averno como espacio para el arte alternativo, sino también el Foro de la Cultura Solidaria, festivales de teatro independiente, el Fiteca en Comas. Ahora hay un montón de espacios donde se busca articular disciplinas. Yo creo que eso ha ayudado a fortalecer y poco a poco se ha formado una cultura muralista. Además que el internet ha ayudado a difundir y legitimar estos colectivos y a los trabajadores del arte. El internet nos ayudó a difundir, no sé si somos conocidos pero si hay más difusión de lo que hacemos.

Si quieres ver más del trabao de la Brigada Muralista puedes entrar a http://www.youtube.com/watch?v=jJxtYsCcs5Q

Jóvenes y el arte: un modo de transformar los espacios (parte 2)


¿Qué les llamó la atención para inclinarse a este tipo de trabajos?
Es parte de una apuesta, no solo como artistas si no como personas. Tiene que ver con sumarse a un proyecto de emancipación desde el arte. Tenemos una institucionalidad artística que para mi es excluyente y hasta racista, frente a eso hay que fortalecer espacios alternativos de difusión artística y los murales forman parte de esto, no solo porque intervienes el espacio público de una manera artística con un contenido crítico si no porque las experiencias de murales que hemos tenido han estado articuladas a experiencias mayores. Por ejemplo, el Foro de la Cultura solidaria que es un festival de arte o el Fiteca en Comas que es un festival de teatro o el centro cultural del Averno en Quilca que tiene como 10 años de consolidado. Las experiencias de murales están articuladas a espacios organizativos más consolidados.

¿cuáles son sus principales influencias?
La “Brigada Muralista” está conformado por varios artistas, cada uno tiene sus propias influencias en cuestión de sus trabajos. Como grupo muralista nuestra principal influencia, por lo cual nos pusimos la “Brigada Muralista” y la más directa, supongo yo, es la “Brigada Muralista Ramona Parra” de la unidad popular chilena que era un colectivo, que se encargaba de hacer los murales para la unidad popular de Allende, su estética era muy interesante.

¿Dónde principalmente pintan?
Nosotros hemos decido que siempre vamos a apoyar tres espacios en Lima: el Averno en Quilca; el Foro de la Cultura Solidaria que se realiza la tercera semana de octubre en Villa el Salvador y el Fiteca en Comas, en esos siempre estamos. De ahí, cuando nos convocan si no está en desacuerdo con nuestros principios, solo necesitan ponernos el material, es un solo día y sin boceto, ésta es una consigna. Muchas veces pintamos con niños o jóvenes y la dinámica comienza con los que saben dibujar, no solo somos nosotros, si no en el grupo de chicos hacen las líneas, después todos con las esponjas rellenamos de color para que al final se refuercen las líneas negras. Esto te permite interactuar con la gente. Hemos pintado con ONG`s que trabajan con grupo de jóvenes y niños, pero siempre es sin boceto porque nosotros lo hacemos sin cobrar, entonces queremos pasarla bien y con boceto no es bonito.

¿Cuáles son los temas que más trabajan?
Los temas que más inciden: memoria y derechos humanos, eso siempre está o buscamos que esté además por la coyuntura, mujeres, siempre estamos articulados a la lucha de las mujeres.

Sobre los espacios ¿La mayoría de los trabajos son en las periferias de Lima?
Generalmente, es más fácil negociar las paredes y nosotros dependemos de las instituciones que negocian la pared y nos convocan. Nosotros felices de pintar donde sea. Hasta ahora todas las experiencias que se han dado han sido en las periferias de Lima.

¿Cómo caracterizarías sus murales?
En el sentido formal: el color vivo, siempre hay personas, como no trabajamos con bocetos partimos de una idea y se van sumando elementos. El recargamiento de color y el barroquismo, o sea un recargamiento de elementos también.

¿Cuál es su meta como grupo?
Disfrutar mientras hacemos algo en lo que creemos, es decir intervenir el espacio público de una manera artística, lúdica, divertida, que llegue a sectores amplios de la población que mayormente no tienen acceso a los artefactos culturales que se producen en los centros. Digamos que todo está centralizado en las galerías de arte, museos, los centros culturales. Esta es una forma de democratizar los artefactos culturales.

Como grupo ¿Cuáles han sido sus principales logros?
Cada mural es un logro porque es algo que rompe con la hegemonía del desanimo en una ciudad gris, apática. Liberamos nuestro tiempo que generalmente es para trabajar, para nuestras cosas y poder apostar colectivamente por algo así, hace que cada mural sea un logro. Que el blog tenga esa acogida y sea reconocido en ciertos sectores sociales por lo que hacemos también es otro logro. Además el que estemos articulados a experiencias sociales y movidas sociales alternativas.

¿Crees que este tipo de intervención del espacio público, tiene ahora más acogida?
Siempre se han hecho murales, pero creo que en los últimos años sí ha habido un boom no solamente con nosotros pues hay distintos colectivos como “El colectivo Ambre”, “Centro cultural Martín Olivos”. Sí ha habido un boom en los últimos años pero ¿por qué? la verdad, no sé. A lo mejor es el crecimiento de Lima o consolidación de la escena alternativa. No lo he analizado mucho, pero sí creo que hay un boom, no solo de murales sino también de espacios alternativos.
Aún hay una disputa por el poder simbólico, hay una invisibilización de lo que es antisistémico, lo alternativo, pero creo que esta escena ha decidido sus propios modos de difusión artística, sus propios medios de legitimidad, como el internet que ha ayudado mucho para eso. Por ejemplo la brigada no tiene un recorte en ningún periódico pero en internet está muy linkeado y visitado.


fotografìas obtenidas del blog de la Brigada Muralista http://brigadamuralista.blogspot.com/

Jóvenes y el arte: un modo de transformar los espacios (parte I)

Los jóvenes tienen una nueva visión del arte, ya no solo se busca un producto si no una herramienta para crear procesos de transformación en una realidad con la que no están satisfechos. Esta es solo una de las opiniones de Jorge Miyagui artista egresado de la facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú en la especialidad de pintura. Él señala que una meta importante es el trabajo colectivo en el espacio público con la “Brigada Muralista” pues trabajan temas sociales usando los murales para transformar las calles.

¿Qué representa hacer murales para ti?
El arte en espacio público, en general, es una forma de llegar a los sectores más amplios de la población. Frente a una institucionalidad artística que es excluyente, racista, elitista. El sacar el arte a la calle y consolidar una escena alternativa independiente tiene como eje transversal: educar, democratizar los productos culturales, llegar a los sectores más amplios de la población con un discurso crítico que no encuentra espacio dentro de lo oficial.

¿Desde cuándo comenzaste a hacer murales con trasfondo social?
La apuesta es cómo se articulan agendas de lucha. Por ejemplo; si nosotros como trabajadores del arte, llamémosle arte crítico o arte alternativo, no me importa la etiqueta, pero llamémosle “los trabajadores del arte alternativo” tenemos como parte de nuestra apuesta “democratizar el arte” y buscar una legitimización propia de nuestros trabajos. Esto se puede articular con la agenda de las feministas por ello nos convocan para hacer un mural por el día Internacional de la mujer. El tema es la mujer, pero lo tratamos a nuestra manera, esa es una de las principales condiciones del trabajo del colectivo de la brigada muralista: la forma en que se trata el tema sea libre y sin boceto.
Por ejemplo, después nos convocan para hacer un mural en la federación popular de mujeres en Villa EL Salvador, entonces allí el tema evidente es un homenaje a Maria Elena Moyano. Depende del lugar donde se trabaje para elegir el tema del mural, pero siempre es un tema libre. La consigna es llenar de color la ciudad abriendo espacios alternativos y llegando a sectores más amplios de la población.

Entonces los temas dependen del espacio…
Claro, coordinadamente con las organizaciones que nos convocan y con el espacio en el cual son pintados. Trabajar el espacio público no es como pintar un cuadro en tu taller si no que tiene que ver con un análisis del espacio, del público objetivo.

¿Me puedes contar un poco sobre la “Brigada muralista”?
A ver, muchos trabajadores del arte crítico teníamos murales hechos o nos encontramos en distintas experiencias para pintar murales convocadas por el averno o el Foro de la Cultura solidaria, entonces decidimos hacer un blog para colgar estas experiencias. El referente del nombre salió por la “Brigada Ramona Parra”, y dijimos hay que ponerle brigadamuralista.blogspot.com. Se hizo ese blog y se colocaron las fotos de todos los murales que habíamos hecho, al parece tuvo bastante aceptación. A partir de eso, nos comenzaron a convocar para otras experiencias y sin querer queriendo nos consideraban un colectivo y bueno seguimos pintando cada vez que nos convocaban e íbamos colgando las fotos. El blog fue creciendo, teniendo más visitas y más convocatorias. Después de esto, vimos la necesidad de ser más formales entonces decidimos que la brigada sea un espacio abierto, muralizan todos los que son convocados, los artistas que quieran participar y los que se sumen, pero este espacio es coordinado por 4 artistas: Mauricio Delgado, Elio Martuccelli, Milton Miranda y quien te habla. La brigada es un espacio abierto a todo, pero es coordinado por estos cuatro artistas y el blog es administrado por uno de ellos.

¿todo parte del blog?
Claro, pintábamos murales juntos, pero tampoco dijimos “vamos hacer un grupo” nada más que creamos el blog para difundir los trabajos. A partir del blog, nos convocaban para otras y nos decían brigada. Nosotros generamos un espacio abierto para todos los que quieran pintar, pero el blog y estos espacios son coordinados por cuatro. Cuando nos convocan, nosotros cuatro coordinamos. El blog existe más o menos desde 2007 ó 2008 y antes de eso hemos trabajado juntos. Por eso fue que hicimos el blog…



fotografìas obtenidas del blog de la Brigada Muralista http://brigadamuralista.blogspot.com/