El mundo del trabajo y los jóvenes

Desde hace algunas décadas, el tema laboral es una de las mayores inquietudes de los jóvenes peruanos. La experiencia de Miguel, un joven limeño que ha estudiado sistemas en un instituto superior, refleja la angustia que implica conseguir empleo para muchos de nosotros.

“Hace dos años, tuve un tiempo en que me fue difícil encontrar trabajo. No me renovaron el contrato en la tienda donde estaba, porque tuve problemas con el supervisor. El primer mes estuve “happy” porque era como vacaciones y tenía algunos ahorros, pero luego ya te angustias y piensas que tal vez vas a tener que coger una chamba que no tenga nada que ver con lo que has estudiado. La presión aumentó porque justo por esa época mi papá falleció. Compraba El Comercio todos los días y mandaba mi currículo a un montón de sitios, pero solo me llamaron para una entrevista en un banco. El puesto era para vender tarjetas pero el pago era sólo por porcentaje de lo que lograbas vender y el horario era todo el día, así que no me convenció. Tuve que esperar y sacrificarme un poco más para conseguir algo mejor.”

Miguel, 26 años

Todos quisiéramos tener la autonomía que nos permita construir una vida de manera independiente, logrando nuestras metas y anhelos. Sin embargo, la dificultad para conseguir un puesto de trabajo que nos haga posible emprender este camino suele resultar más que frustrante.

En algunos casos, debemos empezar a trabajar siendo menores de edad, obstaculizando así nuestra formación profesional. Otras veces, nos vemos forzados a aceptar puestos con malas condiciones o que no se relacionan con lo que realmente deseamos hacer. Es frecuente también, que se considere que no cumplimos con determinados requisitos y que no estamos lo suficientemente preparados para desempeñar los cargos que nos posibilitarían una mejor calidad de vida.

En este número de Data Joven, tratamos algunas perspectivas de este tema, que nos afecta directamente y que debemos tomar en cuenta para entender el panorama que nos toca enfrentar.


¿Qué es la PEA?

¿Cómo nos clasificamos?[1]


Comencemos por clarificar algunas definiciones generales que nos ayudarán a situarnos en el tema laboral.

El primer concepto clave, que solemos escuchar con frecuencia, es el de la PEA, que es la abreviación de Población económicamente activa; y se refiere a todas las personas en edad de trabajar, que se encuentran ejerciendo o buscando algún puesto de trabajo en la actualidad.

A pesar de que se considera ideal empezar a trabajar una vez cumplida la mayoría de edad (18 años), la ley peruana hace una clasificación que indica qué tipo de labores pueden desempeñar los menores de edad. De esa manera, el Código de Niños y Adolescentes, en el Artículo 53, referido a la Edad mínima para el trabajo, indica que:

“Las edades requeridas para autorizar el trabajo de los adolescentes son las siguientes:
Para el caso del trabajo por cuenta ajena o que se preste en relación de dependencia:
a) Catorce (14) años para labores agrícolas no industriales.
b) Quince (15) años para labores industriales, comerciales o mineras.
c) Dieciséis años (16) para labores de pesca industrial.
Para el caso de las demás modalidades de trabajo, doce (12) años.”
[2]

Dentro de la PEA, encontramos tres clasificaciones centrales que determinan la situación laboral.

PEA adecuadamente empleada que se divide en dos grupos:
Trabajadores con un horario de 35 o más horas semanales y cuyo sueldo es igual o superior al Ingreso Mínimo Referencial
[3].
Trabajadores que realizan un horario menor de 35 horas semanales y no desean trabajar más horas.

PEA subempleada conformada por los trabajadores cuya ocupación incumple con determinadas normas laborales de horario o ingreso.
Subempleo por horas: cuando la persona trabaja menos de 35 horas semanales pero desea trabajar horas adicionales y está en condiciones de hacerlo.
Subempleo por ingresos: cuando la persona trabaja 35 o más horas semanales pero recibe un sueldo menor al ingreso mínimo de referencia.

PEA desocupada conformada por las personas mayores de 14 años que, en el presente, buscan activamente trabajo y no lo consiguen.

Población no económicamente activa (inactivos): conformada por la población en edad de trabajar que, en la actualidad, no se encuentran trabajando ni buscando trabajo y no desean trabajar. En este grupo encontramos a las amas de casa, estudiantes, rentistas y jubilados que no buscan un puesto laboral. También se incluye a los familiares que trabajan menos de 15 horas y no reciben sueldo.






[1] Programa de estadísticas y estudios laborales, PEEL http://www.mintra.gob.pe/peel/estadisticas/terminologia.htm
[2] http://www.congreso.gob.pe/comisiones/1998/mujer/CNA.HTM
[3] El Ingreso Mínimo Referencial se obtiene al dividir el costo de Canasta Mínima de Consumo (cantidad de nutrientes mínimos necesarios, en calorías y proteínas) de un hogar, entre el número de miembros que reciben ingresos. Se asume que dos miembros reciben ingresos.