Migración Interna y nuevo rostro en el Perú

“Nací en Jaén, Cajamarca; pero, a los cinco años, me mudé a Moyabamba, donde viví hasta los 17 años. A esa edad, me vine solita a Lima porque quería estudiar aunque mis padres no querían.

En Lima, empecé a estudiar educación inicial a distancia en la Universidad Marcelino Champagnat, pero no acabé. Trabajaba en una casa por $200 soles y la familia no me dejaba salir para nada. Una tía me ayudó a dejar este trabajo engañando a los patrones porque les dije que tenía que ir a ver a mi familia.

Empecé a trabajar con mi tía en una hostal como recepcionista y, paralelamente, estudiaba inglés en el Británico. Trabajé en el Gold Gym de 4 a 12, pero no tenía tiempo para estudiar y tuve que dejarlo. Volví a estudiar en el Instituto Porras, siempre Educación Inicial. Una amiga me trajo a UNIFÉ. Aquí empecé a comprarme todo y conocí a mi esposo; tengo un hijo.

Lo más difícil de estar lejos de mi casa es la soledad. No regresaría porque mi esposo es de acá y tiene familia. Además, aquí, en Lima, me puedo distraer con los centros comerciales, el cine. Acá he aprendido a ser fuerte, a salir adelante. Una viene emocionada: hay trabajo, te cuentan, pero no es verdad. Si no tienes plata, no comes, no te movilizas, no trabajas. Allá con lo que siembras, encuentras o te prestan, vives. Hasta 10 centavos hace falta.”

Lidia Rosemari, 25 años

puedes escuchar "Cuando pienses en volver" de Predro Suarez Vértiz

http://www.youtube.com/watch?v=sRU0h5M9scA


Rosemari nos cuenta una de muchas historias de jóvenes que se trasladan del interior del país hacia ciudades como Lima. Cada caso tiene anécdotas y características propias que dependerán de la zona de origen, las condiciones socioeconómicas y culturales con que se partió, etc.; pero la mayoría de estos jóvenes guardan un rasgo en común: el deseo de superación y la búsqueda de oportunidades inexistentes en el lugar donde nacieron.

Si la migración internacional le ha dado al mundo gran parte de las características con que hoy lo conocemos, la migración interna ha hecho posible el Perú en que vivimos. La migración interna, originada por las movilizaciones del campo a la ciudad, ha sido, por lo general, producto de problemas al interior del país de diversa naturaleza y en distintas épocas. Sin embargo, aun con los conflictos generados por este fenómeno, la migración interna se define por hacer posibles aportes muy valiosos: de no ser por ella, el país no hubiera logrado las mezclas producto del contacto entre diferentes regiones y la economía no hubiera tenido el mismo desarrollo.

No se encuentra mucha información ni estadísticas acerca de la migración interna de jóvenes. Sin embargo, algunos testimonios nos dejan ver los motivos de la migración juvenil y los cambios que produce en los jóvenes.

Cambiando de paisaje…


La experiencia de la migración cambia fuertemente a los jóvenes. En ciudades como Lima, se encuentran con vivencias diferentes que los insertan en nuevos estilos de vida. A menudo, es probable que no deseen regresar al menos que tengan la posibilidad de movilizarse constantemente entre una ciudad y otra.

Al igual que en la migración internacional, muchos jóvenes se trasladan para mandar dinero a sus familias. En Lima, gran parte sino la mayoría de empleadas del hogar han nacido en otras ciudades y empiezan a trabajar antes de cumplir la mayoría de edad.

… para ayudar a la familia – Lizbeth, 19 años

“Soy de Huaráz, vine a los 17 años para trabajar en una casa y ayudar económicamente a mis padres. Lo que más me costó cuando recién llegué fue no tener amigos y vivir con mis tíos y no con mis papás. Ahora ya tengo amigos por mi barrio en San Juan de Lurigancho, además, muchos de mis compañeros de Huaráz han venido a Lima y me reúno con ellos cada mes. No me gusta mucho Lima porque es muy cerrada, no hay paisajes libres y el clima es más húmedo. Además, acá tienes que cuidarte de los rateros. Pero preferiría quedarme acá, ya no quiero regresar porque ya me estoy acostumbrando. El trabajo en la chacra es muy difícil, no te da un futuro ni seguridad, depende mucho de las lluvias. Acá he conocido el cine, el mp4 y la televisión a color. En el futuro me gustaría tener mi propio negocio como un minimarket”.

En algunos casos, la situación económica no impone la urgencia de migrar pero los jóvenes se trasladan porque varios tipos de trabajo no tienen campo más que las ciudades más desarrolladas.

… para aprovechar las oportunidades – César, 30 años

Vine de Pisco a los 22 años. Allí, había estudiado computación. Me daban una oportunidad para practicar en diseño gráfico mientras estudiaba eso mismo en Orval. Aproveché la oportunidad y las cosas se dieron así. Me quedé acá porque en esa época en Pisco no había para trabajar en esa rama. De Lima, me llamaron la atención las oportunidades que tuve que sobresalir y de conocer a gente. Además, acá la modernidad se te pega, por los centros comerciales, los cines y los lugares para hacer vida social que en Pisco son escasos. A parte, a raíz del terremoto, hubo bastante retroceso en su desarrollo. Regresaría, si tuviera la posibilidad de desarrollarme profesionalmente, para estar con mi familia y mis amigos. Si tuviera trabajo allá, me saldría más cómodo vivir con mis papás. Tal vez podría hacer una empresa. Pero tendría que tener dinero suficiente para venir Lima o a otras ciudades más grandes seguido, porque sino me aburriría.”

¿Cómo ha sido la migración interna en el Perú?

A partir del siglo XX, especialmente a mediados de siglo, la migración se da con más fuerza: las ciudades de destino son principalmente costeñas y los migrantes provienen mayormente de la sierra.

Agenda Perú señala que “Entre 1976-1981 se desplazaron 975 000 personas principalmente hacia Lima-Callao, que vinieron de Ancash, Junín, Ica, Ayacucho; en segundo lugar hacia Arequipa, llegaron migrantes de Puno y Cusco; en tercer lugar hacia La Libertad, Lambayeque y Junín, llegaron migrantes de zonas cercanas.

Entre los años 1988 y 1993, la migración interna aumentó a 1’118,000 personas, en gran medida por la violencia y la crisis económica, y no hubo cambios significativos respecto a los lugares de procedencia y destino de los migrantes.”

Lima, al ser el centro económico y político del país, es la ciudad que ha recibido un mayor número de migrantes: del año 1940 al año 2005 su población creció en 7,4 millones de personas . En el siguiente cuadro, se resume las principales etapas de este fenómeno, descritas por Arellano y Burgos en Ciudad de los Reyes, de los Chávez, los Quispe. (3)

Referencias bibliográficas

(1) Agenda: Perú 2000 p.208
(2) Amat y León 2006 p.103
(3) Arellano y Burgos 2007 pp. 47-63
(4) Lexus 2000 p. 1035
(5) En base a los Decretos Legislativos Nos. 495 y 803 se afirma que los Pueblos Jóvenes “Son los asentamiento humanos generador a raíz de las invasiones organizadas por los pobladores y que son reconocidos por la ley sobre la base de los planos que cada Pueblo Joven generó, así como por los acuerdos que el Pueblo Joven tomó con la finalidad de organizar la distribución de la propiedad entre sus integrantes.”(Arellano y Burgos 2007)





Un aspecto interesante de observar es cómo las nuevas zonas de la ciudad, formadas a partir de invasiones que pasan al estatus de pueblos jóvenes y luego a su condición actual de distritos, reflejan claramente el proceso de la migración y de los migrantes, que se van adaptando a la capital, formándose nuevas generaciones con características particulares: limeños que mezclan los hábitos de la ciudad con las costumbres de sus padres o abuelos.


Apuntes sobre la migración interna ahora

Conversando con la socióloga María del Carmen Ferrúa nos asomamos a nuevas perspectivas que va presentando la migración interna hoy en día.

Problemática constructiva: se podría afirmar que la migración constituye una problemática; pues por un lado implica el abandono de tierras y la separación de familias en el campo, y por otro, genera desabastecimiento de viviendas y servicios de saneamiento, educación y salud en las ciudades. Sin embargo, la movilización es un derecho de todo ser humano, que a su vez, en el caso del Perú ha generado movimiento económico y cultural.

Desarrollo de nuevas zonas: en el presente, las zonas urbano marginales, a las que llegan muchos migrantes, están captando las inversiones de diferentes municipios que buscan contar con más contribuyentes y mejorar su calidad de vida a través de la legalización y la implementación de servicios básicos.

Conexión entre las grandes ciudades y el interior del país: a partir de la década del 90’, gracias al incremento de carreteras y vías de transporte y comunicación, las distancias de acortan y las personas se movilizan más frecuentemente del campo a la ciudad y viceversa. Esto trae crecimiento económico y un mayor compartir de las culturas, en el que el migrante es el que relaciona ambos ámbitos, llevando y trayendo pautas y patrones de comportamiento y consumo, generando así la mezcla.


Entre dos contextos: esta dinámica ha hecho que muchas veces ya no se deba hablar de un migrante sino de una persona que vive trasladándose de un lugar a otro para comercializar sus productos y mantener contacto con su familia.

Mirando hacia el interior: la descentralización que conlleva movimiento económico al interior del país junto a la saturación de demanda laboral en Lima, hace que muchos jóvenes con diferentes grados de calificación busquen empleo en provincias. Los focos de agroexportación, pesca, gas y minería atraen la fuerza de trabajo juvenil. Ya se inició una etapa de transición; empresas como Saga Falabella, Ripley, Wong y Plaza Vea proyectan su crecimiento no hacia Lima sino hacia el interior.

Proyección a futuro: la migración no se va detener, las ciudades siempre captarán el atractivo y la curiosidad de gente de espíritu emprendedor, que buscan mejor educación y están influenciadas por los medios de comunicación. Mientras las ofertas de educación, cultura y entretenimiento no se descentralicen totalmente, el aliciente para quedarse en la cuidad de origen no será suficiente. Lo que hay que esperar en los próximos años es que el interior del país tenga un nuevo rostro, y que haya un cambio real en los diferentes gobiernos regionales que cuentan con recursos y están realizando proyectos para mejorar sus condiciones de vida.

Entrevista María del Carmen Ferrúa. UNIFÉ 21/06/08

Emprendiendo otros rumbos fuera del país

“Vine a Londres cuando tenía 23 y tuve que esperar 12 años para que me dieran la ciudadanía. Mi esposo es inglés y tenemos dos hijas, pero aun así no me la querían dar porque decían que él no ganaba lo suficiente para mantenernos. No podía salir del país porque tal vez no me dejarían reingresar. Cuando estás acá pero no tienes los papeles es muy difícil porque no puedes abrir la cuenta necesaria para te depositen tus pagos y tienes que confiar en otra persona para colocar el dinero en su cuenta. Mucho son estafados de esa manera. Además, para el sistema de salud es lo mismo.

Lo más difícil de adaptarme fue el idioma. Yo había estudiado en Lima, pero una cosa es aprenderlo y otra hablarlo, es mucho más rápido. Tener que comprar y pedir cosas es complicado y algunas personas te miran extraño.


Una vez que alcanzas la ciudadanía todo es más fácil. El Estado te brinda un sistema de salud muy bueno, te ayudan con los gastos de tus estudios y también te apoyan si te quedas sin empleo.

Si extraño algo del Perú es a mi familia; si tengo algún problema acá no cuento con ella. Pero no regresaría. En el Perú, la vida estaba estancada yo vine porque allá no había nada que hacer. A veces, me parece que he perdido tiempo y dinero estudiando educación en Lima para finalmente no poder ejercer. Porque, para ser profesora acá, tengo que estudiar inglés desde el comienzo en un curso bastante caro.

Yo he aprendido que no importa en qué país estés, tú puedes surgir, solo tienes que adecuarte al medio y no actuar como alguien que viene de fuera. Si te juntas con latinos, es casi imposible que te llegues a integrar. Tienes que actuar de alma y corazón como un inglés. Ahora tengo amigos ingleses y de otros países.”

Elizabeth, 36 años
puedes escuchar "Por qué no se van" de Los Prisioneros
La experiencia de Elizabeth muestra la posibilidad de surgir en el extranjero con mucho esfuerzo y superando grandes dificultades. La suerte de cada joven peruano que decide hacer su vida fuera del país, dependerá de muchas circunstancias, pero, indudablemente, el empeño y las barreras a sobrepasar estarán presentes la mayoría de las veces.

La globalización, los avances tecnológicos en transportes y comunicaciones, las imágenes de los medios de comunicación que nos venden la visión de un mundo cada vez más multicultural, generan una sensación de fronteras más débiles y permeables. Podemos afirmar que la movilización humana entre países ha ido en aumento en las últimas décadas. Sin embargo, esto no implica que la migración internacional deje de ser uno de los fenómenos más difíciles para el ser humano, pues sus costos sociales son altos: separación de familias, alta inversión para el traslado y vivienda, adaptación forzosa a otras costumbres, incertidumbre y soledad, regularización de la situación legal, etc.

En el caso de los peruanos, es especialmente duro porque grandes masas de compatriotas se han visto obligadas a trasladarse por situaciones adversas en el país: violencia interna, crisis económica, falta de oportunidades laborales y de estudio. Para los jóvenes, migrar ha resultado una salida más lógica aun, pues no se encontraban con un panorama que les ofreciera la posibilidad de construir una vida deseada.

¿Cómo migramos los jóvenes?

“Espero poder irme a Inglaterra a fines de este año. Quiero irme para conocer nuevos horizontes y una nueva cultura, además de superarme estudiando y trabajando. Yo estudié media carrera de Psicología aquí pero tuve que abandonar por motivos económicos. Las opciones laborales acá son mediocres, si no tienes vara o contactos, no eres nadie. Hay muchos profesionales desempleados. En cambio allá, hay oportunidad de que te permitan estudiar y trabajar, y que también tengas tiempo para ti. Allá es cuestión de esfuerzo y persistencia. Acá trabajas muchas horas y recibes el sueldo mínimo. Sé que apenas llegue, voy a sufrir, porque es una nueva cultura a la que tienes que adaptarte y no ella a ti. Tengo miedo a no sentirme cómodo con el estilo de vida, pues allá hay muchas reglas que tienes que respetar. Pero es así, primero sufres y luego cosechas. Si uno no arriesga, no gana nada.”

Daniel, 26 años

Son múltiples los motivos que tenemos los jóvenes para decidir salir de nuestro país. Sabemos que tenemos mucha energía por explotar y nuestras ganas por aprovechar nuestro potencial para construir un mejor futuro son muy fuertes. Así, al igual que Daniel, queremos cruzar fronteras por diversas razones: trabajo, temporal o permanente, mejor educación, escape de conflictos internos, deseo de para reunirnos con padres u otros parientes que ya se instalaron a otro país, etc.

La globalización y el mayor acceso a la información nos hacen conscientes de las oportunidades que no encontramos en nuestros países. Las realidades que nos muestran el cine y la televisión, el acceso cada vez mayor a Internet, hacen que asumamos los riesgos de esta decisión.

Nuestra movilización implica costos para nuestro país de origen pues reduce la fuerza de trabajo en una edad altamente productiva, considerando, además, que muchos nos vamos justo después de habernos entrenado o calificado.


¿A dónde nos dirigimos?

De acuerdo a PERÚ: Compendio Estadístico 2006, los principales continentes de salida de jóvenes peruanos para el 2005 son América, Europa y Asia.



Nuevas perspectivas: ¿Y ahora qué debemos esperar?

Todos los días, vemos noticias que competen al tema de la migración internacional. Por un lado, los países desarrollados endurecen sus políticas respecto a ciudadanos que llegan de otras naciones y, por otro, en el país se dan cambios que poco a poco demuestran un gradual crecimiento económico. La socióloga María del Carmen Ferrúa nos comenta algunos puntos acerca de esta coyuntura.

Dificultades para irse y quedarse fuera: hoy encontramos muchos factores que dificultan la emigración como la subida de los pasajes por los precios del petróleo o las leyes un tanto hostiles vigentes en Europa y Estados Unidos, que impiden la entrada y propician la expulsión.

Retornando: en los próximos años, probablemente veamos gente que regresa porque las condiciones ya no son iguales a la que cuando se fueron. En este momento, ya se observa que personas que se ven obligadas a vender y rematar sus cosas en Estados Unidos porque no les permiten quedarse más tiempo y tienen que abandonar toda una vida formada.

Encontrando una “salida” en el Perú: los jóvenes son cada vez más conscientes de las oportunidades de vida que ofrece el país actualmente. A diferencia de los países desarrollados, contamos con recursos naturales y, gracias al paulatino desarrollo económico, tenemos grandes potencialidades de aprovechar nichos de mercados internos y externos.

Salir, aprender y regresar: es probable que los jóvenes sigan saliendo pero para capacitarse y luego aplicar los nuevos conocimientos en el país. Esto es bastante beneficioso porque de esa manera, al experimentar otras realidades, el joven aprender a valorar más a su propio país y tiene más disposición a incorporar mejorías en él. Además, es también necesario aprender la idiosincrasia de otras culturas para trabajar la exportación y el turismo.

Referencias bibliogràficas

(1) UNFPA 2006
(2) Ibidem
(3) OIM 2008 p.26
(4) UNFPA 2006
(5) Ibidem
(6) INEI 2006 Cabe señalar que las cifras se refieren a la salida de jóvenes peruanos en general, y por lo tanto, comprenden a los migrantes como a los no migrantes.
(7) Entrevista María del Carmen Ferrúa. UNIFÉ 21/06/08

¿Cómo ha sido la migración externa del Perú?

Los destinos más buscados “han sido los países de los cuales el Perú ha recibido inmigrantes desde siglos atrás, incluyendo España, Italia, Norteamérica, Japón y Argentina.” De acuerdo la publicación Perú: Estadísticas de la migración Internacional de peruanos 1990-2007, estos son los cinco primeros países de destino entre 1994 y 2007: Estados Unidos recibió a 115,940 (42.2%) peruanos en este período; España, 28,166 (10.3%); Italia, 21,664 (7.9%); Argentina, 16,593 (6.0%) y Japón 12,039 (4,4%); de un total de 274 753 peruanos que declararon vivir en el extranjero.


Los grupos migrantes son diversos en clase socioeconómica, edad, grupo étnico y la cantidad entre hombres y mujeres es equivalente. Pero a diferencia de otros latinoamericanos, los peruanos tienden a dispersarse en varios continentes, y crear redes entre muchos países y ciudades. Además, la gente de una misma región tiende a migrar a un lugar específico: casi la mitad de los peruanos residentes en Barcelona son originarios de Trujillo y la mayoría de migrantes peruanos en Buenos Aires y Santiago de Chile provienen de Chimbote, Chiclayo, Trujillo y Piura.

Para comprender mejor este fenómeno, hemos desarrollado el siguiente cuadro basándonos en la información propuesta por Teófilo Altamirano en su libro Remesas y nueva “fuga de cerebros”. Impactos trasnacionales, que presenta cinco fases. Se observará que a partir de la década de los 80’ que la emigración adquiere más relevancia en el Perú, debido a las crisis económica y política de ese entonces. Por ese motivo, a partir de ese período, se cuenta con cifras e investigación más profunda.



¿En qué situaciones nos vamos?

“Cuando pasó lo de Tarata, yo estaba en Chorrillos y sentí la explosión como si hubiera sucedido a mi alrededor. Las ideas de falta de seguridad y oportunidades para desarrollarme daban vueltas en mi cabeza. En la noche de ese día, escuché en la televisión los nombres de los muertos en el atentado e identifiqué a una compañera de trabajo. Lloraba de bronca, no sé cómo explicar la mezcla de emociones que sentía, recuerda María Prada, una joven apurimeña que ahora bordea los 30 años y tuvo que experimentar la migración doblemente, primero al dejar su tierra natal y después al abandonar el país. Ella llegó de manera regular a Argentina en 1994 para escapar de la pobreza y la violencia terrorista, que por esa época ya se había instalado en Lima.”

Altamirano establece una conexión entre el volumen de emigrantes y la situación política y económica: a mayor crisis económica y política mayor flujo de peruanos que salen país. El análisis de algunos años nos muestra cómo funciona esta relación.

1988, 1989 y 1990. Debido a incremento de la violencia política y la inestabilidad económica vividas en el primer gobierno de Alan García, la emigración se eleva de manera notable. En 1990 la cifra de 75 000 emigrantes rompe un récord en el país hasta ese momento.

1994 y 1995. La popularidad del primer gobierno de Alberto Fujimori, debido a la superación de la violencia política producida por los grupos terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y el crecimiento económico, genera una marcada disminución de la emigración. Se reduce hasta aproximadamente 17 886 en julio de 1995.

1999 y 2000. La recesión económica iniciada en 1997 alcanza fuerte niveles de gravedad con altos índices de desempleo y pobreza. La inestabilidad económica se torna preocupante por la candidatura de Fujimori al tercer período presidencial y las denuncias de corrupción hacia el gobierno. Entre estos dos años, el Perú presenta el mayor incremento de tasa emigracional en su trayectoria de 70 909 migrantes en 1999 se pasa a 183 811 en el 2000.

Del 2000 al 2003. Entre julio del 2000 y julio del 2002, durante el gobierno de transición a cargo de Valentín Paniagua, la población emigrante se reduce a 121 183, debido a la relativa estabilidad política percibida. Sin embargo, en los años siguientes, durante el gobierno de Alejandro Toledo, la tasa vuelve a subir debido a que la recesión, el desempleo y la falta de confianza en el país continúan. Del 2002 al 2003, se alcanzó la cifra de 232 526 personas.

Del 2004 en adelante. En los últimos años, las cifras siguen subiendo. En el 2005, se llegó a 450 000. Sin embargo, más que los factores de estabilidad económica y política, son otros los agentes que influencian la tendencia que movilización: el mercado laboral global, en el que es posible postular a puestos de trabajo de empresas en el extranjero si se cuenta con los requisitos; la revolución de los medios de comunicación, que nos vinculan fácilmente con otras realidades y nos motivan a ir tras de ellas; y el estancamiento o la reducción de habitantes en algunos países desarrollados, que genera políticas de repoblación e invita a ciudadanos de países en vías de desarrollo a trasladarse.

Era migrante y me acogiste (Mt 25, 35)

La Pastoral de la Movilidad Humana

Sin importar el lugar de origen o el de destino, todo migrante siempre esperará sentir acogida. Lejos de sus seres queridos y costumbres, necesitará fortalecer su espiritualidad para enfrentar su nueva realidad.

La Iglesia Católica siempre ha hecho una pastoral de cara al migrante, pero es a partir de 1887 que se crea, en Italia, la congregación de los Misioneros de San Carlos, Escalabrinianos, por el beato Juan Bautista Scalabrini, para proporcionar asistencia religiosa, moral, social y legal a los migrantes.

El Perú recién solicita en el 2000 la llegada de la congregación y, en el 2003, se crea la Pastoral de la Movilidad Humaba al interior de la Comisión Episcopal. Conversamos con Roberto Abarca Medina de la comisión diocesana de la Pastoral de la Movilidad Humana, quien nos explicó acerca de la labora que realizan.

Líneas de acción

Asesoría legal de migrantes: se asesora a peruanos que viven en extranjero o que quiere viajar en la tramitación de documentos. La oficina del departamento de Pastoral de Movilidad Humana coordina con diversas Conferencias Episcopales de otros países como Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, la tramitación de diversos documentos: legalización de partidas de nacimiento, de huellas digitales, de títulos universitarios y demás documentos.

Formación de agentes pastorales: se hacen encuentros y seminarios para capacitar en el tema de la fe y la migración. Se pretende lograr que en cada diócesis del país así como en otros países, especialmente en zonas de frontera, haya agentes pastorales de la movilización humana.

Visitas pastorales a las comunidades de peruanos en el exterior: visita de obispos, sacerdotes y agentes de pastorales, con el objetivo de motivar a los migrantes a persistir en la práctica de su fe, recordando siempre a su familia y su identidad cultural.

Acompañamiento a hijos de migrantes: se realizan charlas y jornadas para los hijos de migrantes de los colegios del Callao. Se busca reconfortar su quiebre emocional y prevenir manifestaciones de violencia. Basándose en los valores de acogida y solidaridad, se ayuda a los niños y jóvenes a desarrollar sus capacidades y potencialidades. Se planea realizar esta labor en colegios a nivel nacional.

Ayuda a extranjeros en el país: se brinda apoyo a los extranjeros que han sido robados o que, por diferentes motivos, no tienen los medios para regresar a sus países. Se les recibe en La Casa de Acogida para los Migrantes. Desde el año pasado se ha alojado a más de 100 extranjeros.

Ayuda a presas extranjeras: se brinda asesoría legal a extranjeras encarceladas en el Penal de Santa Colonia por traslado de drogas, luego, se les da refugio en “La Casa de Acogida para los Migrantes”.

Acogida a marinos mercantes: muchos asiáticos que viven en duras condiciones debido a este tipo de trabajo pasan por el Callao, donde se les imparte los sacramentos de la confesión y de la eucaristía, acompaña a pasear y facilita contacto vía Internet con sus familiares.

Acompañamiento a los pescadores y a sus familias: los pescadores artesanales del Callao y sus familias sufren difíciles condiciones de vida, con constantes riesgos y baja remuneración. A ellos, se les acompaña espiritualmente, impartiendo la eucaristía y, a su vez, se les asesora en temas de gestión y derechos humanos.

Misa en el aeropuerto: a partir del 2004, se celebra todos los sábados a las 9 p.m. en la capilla del aeropuerto. Junto a los migrantes y trabajadores, se confeccionaron 100, 000 estampitas con la oración del migrante y del viajero con los santos y devociones peruanas.

Señor de los Milagros: se envían obispos y sacerdotes a celebrar las festividades del Señor de los Milagros en diferentes países.

Los jóvenes constituyen una preocupación central en esta Pastoral. En el trimestre anterior, se realizaron dos seminarios. En el primero, “Joven: camina, sueña y canta”, se presentaron estudios sobre el impacto psicosocial de la emigración de los padres sobre los niños y sobre la realidad migratoria interna. Una de las recomendaciones más importantes fue la de pedir la elaboración de políticas migratorias, no solo para la migración externa, sino para la interna. El segundo, “Las Juventudes Rurales y los desafíos para una Evangelización Inculturada”, reunió a jóvenes de varias jurisdicciones eclesiásticas para debatir sobre temas de migración interna. Además, se está trabajando a nivel de colegios y grupos juveniles en pequeños talleres; alrededor del video “Chau, Perú” se sensibiliza a los adolescentes y jóvenes en la realidad y compromiso con el migrante.


Para más información: http://www.pastoralmigrantes-peru.org/bienvenida.htm

¿Existen beneficios de la migración?

Es innegable que, desde diversos puntos de vista, la migración es una problemática que afecta económica y socialmente al país. En la migración interna, se produce el abandono de tierras de áreas rurales y la concentración excesiva de población en las ciudades, donde los servicios de vivienda y saneamiento resultan insuficientes. Por su parte, la migración internacional provoca la separación de familias y la “fuga de talentos” cuando las personas más capacitadas aportan su desarrollo profesional a los países a donde van, pues en el Perú no existe la oferta laboral suficiente para insertarlos.

Sin embargo, al mismo tiempo, la migración presenta aspectos positivos. Impulsa cambios e innovaciones en las diferentes sociedades, producidos por los intercambios culturales. Debemos tener en cuenta que el Perú actual es el resultado de la interacción de diversos grupos migratorios, nacionales e internacionales, que han influido en su comida, su lenguaje, su música, sus bailes, su idiosincrasia, etc. ¿Quién no ha disfrutado comiendo Chifa o escuchando música folclórica?

Todo esto nos puede sonar un poco vago aún, por eso, es necesario preguntarnos:

¿En qué nos beneficia la migración concretamente?


Beneficios de la Migración Internacional

Globalización de la cultura peruana: cada vez más, encontramos aceptación y gusto por nuestras manifestaciones culturales tanto en poblaciones de otros países latinoamericanos como en europeos o norteamericanos, especialmente en jóvenes. “Nunca antes la música y la indumentaria peruana habían sido conocidas como lo son ahora; son miles de músicos errantes en ciudades europeas los ‘embajadores’ de nuestra música. El idioma español es ya parte de los otros idiomas así mismo, el quechua a través de los migrantes. (…) La comida peruana como el ceviche, el rocoto relleno; (…) bebidas como el pisco puro, el pisco sour; los trajes de ñustas del inca, las pallas o bailes; (…) instrumentos musicales como la zampoña, la quena, el charango (…).”

Retorno de talentos: cuando los migrantes regresan al país con la intención de aplicar las experiencias laborales o estudios realizados en el extranjero, y así contribuir con el desarrollo económico y social del país.

Remesas: los envíos de dinero de los peruanos en el extranjero significan un importante ingreso para la economía del país. Se calcula que, en el 2004, el monto de las remesas ascendía a 1380 millones de dólares, superando a otras fuentes como el turismo, cuyo aporte fue de aproximadamente 800 millones de dólares para el mismo año y a la exportación de algunos productos tradicionales. Por otra parte, las transferencias de dinero que sale del Perú rumbo a los países en los que se encuentran los migrantes, implican sumas diez veces menores a las remesas. Los grupos que más envían remesas a sus familiares, instituciones y pueblos de origen, son los migrantes de origen campesino y urbano popular.

Este capital beneficia a la economía nacional de diferentes maneras:
  • Colabora con la economía de las familias de los migrantes, así como con sus Influye en el precio del tipo de cambio, pues la oferta de dólares en el mercado ayuda a estabilizar su precio.
  • Con las remesas no monetarias, los migrantes implementan a sus instituciones con equipos móviles para postas sanitarias, hospitales, medicamentos, ropa y artículos electrodomésticos.
  • Genera empleo en los países de destino y el Perú, porque dan puestos de trabajo en las agencias de transferencias de dinero, tanto formales como informales.
  • Las áreas rurales se benefician con remesas monetarias y no monetarias destinadas a la celebración de las fiestas religiosas.

    Beneficios de la Migración Interna

    La migración interna beneficia significativamente al país porque propicia la integración de diferentes culturas dentro de él y ha jugado un papel importante en el funcionamiento económico de nuestra sociedad, como nos explica el comunicador e investigador social Jaime Bailón :

    “El fenómeno de la migración, especialmente en ciudades como Lima, Arequipa y Trujillo, ha cambiado el rostro del Perú. Vivimos en un país distinto y para mejor, pues antes el Perú era muy estamental (dividido en estratos) y las áreas estaban muy definidas y separadas en todos los aspectos: geográfico, étnico, cultural, etc. Probablemente, el mayor aporte de la migración es la economía informal, gracias a ella el país no colapsó en los difíciles períodos de recesión. Un gran ejemplo son los conos que vienen a ser ‘nuevas Limas’. Allí, ha surgido una nueva clase media conformada por las personas que manejan las MYPES (micro y pequeñas empresas) y PYMES (pequeñas y mediana empresas). Sin la economía informal, Lima se paralizaría.”

    El investigador también critica a los medios de comunicación por tener una visión que no refleja el rostro actual del Perú:

    “Los medios de comunicación locales no dan la imagen del nuevo rostro del país. Colocan al migrante o al descendiente del migrante como un ‘otro’, como algo alternativo, cuando hoy en día, son la mayoría y más bien, los sectores tradicionales son el ‘otro’, si nos remitimos a las estadísticas. Es necesario que se cambie esta visión para representar a un Perú más real, como lo vemos ahora.”

Patriotismo y religiosidad sin fronteras

Hay aspectos importantes de la vida que la lejanía no cambia. Dos ejemplos nos ayudan a graficarlo.

Fiestas Patrias en Paterson, Nueva Jersey

A partir de 1985, cada 28 de julio, en la ciudad de Paterson en el Estado de Nueva Jersey (Estado Unidos), la comunidad de peruanos, calculada en aproximadamente 30 000 personas, celebra las fiestas patrias con un desfile alegórico: el Peruvian Parade. Los peruanos residentes en Paterson son originarios tanto de los distritos limeños de Surquillo, La Victoria, Barrios Altos y el Callao, como de las provincias de Ayacucho, Cajamarca, Trujillo y Piura. Este grupo ha logrado pequeños y solventes negocios en el centro de la ciudad.

La finalidad de esta actividad es mostrar la cultura peruana, para preservar la identidad y difundirla en las nuevas generaciones, destacando la raza y la lengua. Se calcula que más de 80,000 personas participan, entre peruanos y latinos de otros países. Entre 30 a 35 carros alegóricos recorren 5 millas en total, representando a lo negocios particulares. El Peruvian Parade cuenta con el apoyo del alcalde y de los políticos locales, interesados en la visibilidad de la cultura latina.


La Virgen del Carmen en Cabanaconde, Lima, Arequipa y Washington

Cabanaconde es una comunidad campesina aledaña al Cañón del Colca, que hoy tiene un grupo de 600 migrantes en Washington, así como de 3,000 en Lima y 1,000 en Arequipa. El traslado ha sido primero a estas grandes ciudades nacionales y luego a la ciudad norteamericana.

La fiesta patronal de Cabanaconde es la de la Virgen del Carmen, que dura cuatro días y se realiza a la mitad de julio, período asociado a la siembra, por lo que la festividad se relaciona con la fertilidad y bonanza. Esta fecha es parte fundamental de la identidad de los cabaneños. Por eso, durante las celebraciones la población se duplica con la llegada de los que migraron a Lima, Arequipa y Washington. Los que no pueden viajar hacen sus procesiones y fiestas en su lugar de residencia.

Esta manifestación es una muestra de cómo la migración no rompe los lazos con la cultura de origen. Los migrantes que retornan durante la fiesta, la patrocinan y sirven de puente entre ambas realidades: registran en vídeo las costumbres de su pueblo para mostrarlas en el exterior y viceversa.

“Resulta muy difícil frenar la migración totalmente”

Entrevista a Javier Díaz-Albertini, Phd en sociología y coordinador del curso de Problemática Nacional en la Universidad de Lima.

A partir de la década del 80', la cantidad de emigrantes han incrementado año tras año. Teniendo en cuenta el gradual crecimiento económico que vive el Perú, ¿podemos esperar que disminuya el número de peruanos que dejan el país?

Resulta muy difícil frenar la migración totalmente. Sobre todo, cuando un alto porcentaje de los peruanos encuestados dicen que optarían por irse si tuvieran la posibilidad. De acuerdo a una encuesta de APOYO para El Comercio, el 74% de connacionales desea emigrar y, de ellos, el 53% tiene planes concretos de hacerlo. Además, de los jóvenes, el 83% de los encuestados entre 18 y 24 años manifestó su deseo de migrar del Perú. Es claro que esto es un deseo y que la gran mayoría no lo haría, porque la emigración es difícil, en tanto se tiene que lograr entrar en otro país considerado “atractivo” y dura, porque requiere adaptación.

Tengo entendido, también, que ha aumentado el número de emigrantes internacionales, a pesar de estar viviendo una “bonanza” económica en el país. Según datos de El Comercio, en los últimos años, la curva de emigración se ha ido para arriba. En el 2004, los viajeros que no regresaron superaban los 290 000; en el 2005, alcanzaron los 329 000; y el 2006 llegaron a algo más de 336 000. En el 2007, entre enero y setiembre, la cifra era de 294,000.

¿A qué se debe la contradicción de a más crecimiento más salidas?

Es evidente que el crecimiento no guarda relación con los principales problemas microeconómicos: el empleo digno y la remuneración digna. Al no producirse suficiente empleo, un número creciente de personas busca refugiarse en el subempleo. Al mismo tiempo, por cuestiones de oferta y demanda, en el Perú tenemos demasiadas personas buscando trabajo y esto presiona las remuneraciones hacia abajo. Aun existiendo un crecimiento constante, cambiar esta situación tomará muchos años porque es un problema ligado al tipo de crecimiento, en que no “chorrea” lo suficiente.

¿Por qué, a pesar de la mejoría en los niveles de educación, los jóvenes siguen sufriendo esta problemática laboral?

Es verdad que, en las nuevas generaciones, cada vez son más peruanos y peruanas con educación superior, lo que implica mayores estudios. Lamentablemente, en nuestro mercado, esto no se traduce necesariamente en mejoras sustanciales en los ingresos. Normalmente, son las personas con mayor educación en relación a su lugar de origen las que deciden migrar. A pesar de que realizarán un trabajo debajo de sus capacidades en el extranjero, por lo menos lograrán ingresos superiores. En forma creciente en nuestro país, los profesionales están realizando labores por debajo de sus calificaciones y siendo mal remunerados por ello.

¿Qué hace posible que los países del primer mundo sigan recibiendo ciudadanos de países en vías de desarrollo como el Perú?

Hay que tomar en cuenta que la mayoría de los inmigrantes brindan servicios y producen bienes valorados por los países a los que llegan y que, difícilmente, pueden ser cubiertos por su propia población. La inmigración es y ha sido parte del proceso económico y de desarrollo de estos países. El trabajador inmigrante normalmente realizará un trabajo que no pueden o no quieren cumplir los “nativos”.


En tal, sentido planteo el caso de los trabajadores de salud en EE.UU. Según cifras citadas por Portes y Hoffman, en la década de 1990 al 2000, aumentó significativamente el porcentaje de profesionales y ejecutivos sudamericanos que migraron a EE.UU. Es decir, el inmigrante “espalda mojada” está dejando de ser el único estereotipo o referencia al tratar el tema de la migración. Por el contrario, nos acercamos cada vez más a una fuga de “cerebros” o “talentos” que discutiremos más adelante.

Todo lo mencionado sin entrar a las ocupaciones que normalmente están asociadas con el peruano inmigrante: trabajo doméstico, nanas, jardineros, personal de limpieza, etc. que también resultan importantes para los sectores de ingresos medios para arriba ya que permite el desarrollo de sus “estilos de vida”.


¿Qué consecuencias podemos esperar de la Ley del Retorno?

La Ley del Retorno intenta homogenizar las diversas normativas de migración en la Comunidad Europea. Los aspectos más polémicos son el plazo de internamiento de 18 meses a ilegales sin deportación y la libre deportación de ilegales menores de edad, sin medir las condiciones de vida y familia en su lugar de origen. Es bastante difícil que esta medida logre detener el fenómeno de la migración, pues las diferencias en nuestro mundo globalizado entre los países que tienen y los que no tienen no disminuyen; o si ocurre, es a ritmos tan lentos que igual parecen pasmados. Esto significa que seguirán siendo sociedades atractivas para los habitantes de nuestros países. Las barreras culturales, además, se van disminuyendo y con el tiempo, la existencia de una considerable colonia peruana en el exterior, permite mayores posibilidades de supervivencia para el o la ilegal. Esto es lo que hace a la inmigración mexicana a Estados Unidos prácticamente imparable: las redes están construidas, los barrios están en su lugar, los trabajos menos deseados esperan, etc.

¿En el caso de la migración interna, gracias a la descentralización podría generarse una mayor tendencia a quedarse en el lugar de origen?

Los resultados recientes del Censo del 2007 aún no apuntan hacia una gran redistribución de la población en el Perú. Por ejemplo, Cajamarca sigue siendo el departamento o región que más emigrantes produce: 11% de los emigrantes en el período intercensal 1993-2007, a pesar del crecimiento formidable que ha tenido con la minería. Luego siguen Ancash y Junín que son zonas mineras y de crecimiento.


Lima tiene ahora 31% de la población nacional, en 1993 tenía 27%. En el período 1993-2007, Lima recibió más o menos 25% de los migrantes, seguida por Arequipa con algo más de 2%. Esto se refuerza al examinar la tendencia de los últimos cinco años, entre el 2002 y el 2007, 1 537 287 personas se encuentran en condición de migrantes recientes. Ica, por ejemplo, una de las regiones “estrella”, en migración reciente, tiene a más emigrantes que inmigrantes.

Puede ser que sea demasiado temprano para saber si con el tiempo comienza a revertirse los patrones de migración. Es cierto que se han diversificado las posibles opciones para el migrante, en términos de ciudades intermedias que han crecido. Pero seguimos siendo un país altamente centralizado.

Las opciones para quedarse no sólo dependen del crecimiento económico, sino también de las capacidades que tiene la persona o personas en cuestión. Esto es quizás lo que vemos en el caso de Cajamarca. Hay crecimiento, quizás más turismo, etc. Pero si no soy profesional, no domino un segundo idioma, no sé usar una computadora, en fin, no tengo el capital humano necesario, termino siendo inservible en mi propio lugar de origen.


Las migraciones interna e internacional han traído muchas transformaciones al país. ¿En qué sentido se puede decir que lo ha beneficiado?

En términos internacionales, el aspecto que más resalta es el económico, pues significa una creciente entrada de divisas en forma de remesas, al ritmo de más o menos US$1000 por persona en el exterior. Ya pasó a la exportación de textiles como fuente de divisas.

En cuanto a la migración interna, podemos decir que nos ha beneficiado de diversas maneras. En primer lugar, ha impulsado una mejora en las condiciones de vida de la mayoría de la población nacional. El simple hecho de migrar de la sierra hacia la costa y a centros urbanos en el Perú, ya significa mayor acceso a los servicios educativos, salud, agua, saneamiento, entre otros. Esto se explica porque somos un país centralizado. La pobreza en la ciudad no es tan extrema como en el campo.


En algunos casos, ha significado el mejoramiento de las condiciones en los lugares de origen por la transferencia de fondos del migrante. En todo caso, mejora las condiciones de vida de su familia o familiares.

Como vimos en el caso de la “fuga de cerebros”, a nivel internacional, la migración interna en el Perú ha beneficiado a los departamentos y ciudades que los ha acogido. En la mayoría de casos, el o la migrante tiende a tener un nivel educativo superior en relación a su lugar de origen.

Finalmente, ha contribuido a nuestra integración cultural, al romper la barrera que representaban los Andes entre las dos repúblicas: la de españoles y la de indios, aunque creo que aún nos falta mucho antes de tener una identidad nacional sólida.